El sector sanitario de Bangladesh, formado a lo largo de décadas, corre el riesgo de desmoronarse en cuestión de años a menos que se tomen medidas correctivas, según destaca un informe.
Según el principal periódico de Bangladesh, “The Daily Star”, la actual crisis de la vacuna contra el sarampión en la nación del sur de Asia no es simplemente una perturbación aislada, sino que refleja un debilitamiento institucional, con una cobertura nacional de vacunación que caerá a alrededor del 60 por ciento en 2025 –la más baja en casi una década– del 85 al 92 por ciento entre 2010 y 2022.
“El Programa Ampliado de Inmunización (PAI) de Bangladesh ha sido durante mucho tiempo uno de los éxitos de salud pública más celebrados del país. Basado en el compromiso sostenido del gobierno, sólidas alianzas para el desarrollo y una vasta red de trabajadores de salud de primera línea, brindó una cobertura consistentemente alta y redujo drásticamente la incidencia de enfermedades prevenibles con vacunas. Durante años, posicionó al país como un modelo para el mundo en desarrollo. Ese modelo ahora se está deshaciendo”, detalla el informe.
El informe destacó que una disminución tan significativa en la cobertura de vacunas no es simplemente un problema logístico sino una clara falla de gobernanza.
Los sistemas de inmunización, afirmó, dependen de estructuras predecibles – “adquisiciones coordinadas, financiamiento estable, liderazgo funcional y una fuerza laboral confiable” – y cuando estos elementos se interrumpen –especialmente al mismo tiempo– el sistema colapsa.
“Durante años, la adquisición de vacunas se realizó en el marco del Programa Sectorial de Salud, Población y Nutrición (HPNSP), que proporcionó una vía administrativa clara y funcional. Su desmantelamiento efectivo en 2025, sin un mecanismo de transición creíble, representa un fracaso político crítico. Hay poca evidencia de que esta decisión se haya guiado por una amplia consulta técnica o una evaluación de riesgos, una omisión que es difícil de justificar dado lo que está en juego”, mencionó.
El informe señala que las debilidades estructurales dentro del sistema son igualmente marcadas, con casi el 45 por ciento de los puestos de campo del PAI en 37 distritos que están vacantes.
“Estos trabajadores operan en aproximadamente 150.000 centros de vacunación, que son la columna vertebral del programa de inmunización. Sin ellos, la disminución de la cobertura es inevitable. Mientras tanto, los porteadores de vacunas responsables de mantener la cadena de frío supuestamente no recibieron pago durante meses, lo que provocó disturbios y huelgas en todo el país. Un sistema que no puede sostener a su fuerza laboral de primera línea no puede sostener sus resultados”, afirmó.
El informe enfatizó la necesidad de “restaurar la estabilidad institucional, restablecer vías claras de adquisiciones, llenar urgentemente las brechas de fuerza laboral, invertir en investigación y vigilancia y reconstruir la confianza pública” a través de una comunicación consistente.
Destacando los riesgos más amplios, advirtió: “Igualmente importante es que los sistemas de salud críticos deben estar aislados de cambios abruptos de políticas y discontinuidades administrativas. Si se abordan ahora, el estrés general del sistema sigue siendo manejable. De lo contrario, escalarán hasta convertirse en crisis que son mucho más costosas, tanto en términos financieros como humanos”.
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