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Jay Powell abre la puerta a un corte de tipo de la Reserva Federal en septiembre de 2025

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El discurso de Jerome H. Powell en el Simposio anual de política económica en Jackson Hole no ha dejado a nadie indiferente.

Por primera vez en 2025, el presidente de la Reserva Federal ha indicado que el “saldo de riesgos” en la economía de los Estados Unidos ha comenzado a cambiar, lo que aumenta la probabilidad de que el banco central reduzca las tasas de interés en su próxima reunión de septiembre. Las palabras de Powell han tenido un efecto inmediato: las bolsas han reaccionado hacia arriba y los rendimientos de los lazos del tesoro han caído, lo que refleja la creciente percepción de que un cambio en la política monetaria está cerca.

En su discurso, Powell dijo que “la estabilidad del mercado laboral y otras medidas nos permiten proceder con cautela”, pero advirtió que “el equilibrio cambiante de riesgos puede justificar un ajuste en nuestra posición”. Para muchos analistas, este mensaje es el más cercano a una confirmación de que la Fed está preparando la tierra para un corte, algo que los mercados ya han descartado durante semanas.

Contexto económico: desaceleración y nuevas amenazas inflacionarias

Hoy, 23 de agosto de 2025, la economía estadounidense muestra señales de enfriamiento claras. El crecimiento del PIB se ha ralentizado hasta 1.2% anualizado en la primera mitad, en comparación con el 2.5% registrado en 2024. El motor de consumo se ha debilitado, mientras que el mercado laboral, que durante meses fue el pilar del ciclo expansivo, comienza a mostrar grietas. El informe de empleo más reciente fue muy por debajo de los pronósticos y las revisiones a la baja en los meses anteriores han alimentado dudas sobre la fortaleza real del mercado laboral.

Por otro lado, la inflación sigue siendo una preocupación para la Fed. Aunque se ha reducido de los picos posteriores a la pandemia, los precios de consumo (PCE) crecieron un 2.6% interanual hasta julio, y los datos subyacentes aún están en 2.9%, por encima del objetivo oficial. Además, los nuevos aranceles promovidos por la administración Trump están generando presiones adicionales sobre ciertos bienes importados, lo que podría traducirse en un rebote temporal pero significativo de algunos precios.

Presión política y tensiones internas en la Reserva Federal

El giro comunicativo de Powell no solo responde a los datos macroeconómicos. El entorno político es más tenso que nunca. El presidente Donald Trump ha estado exigiendo un recorte urgente de tipos durante meses y no ha dudado en transferir esa presión al terreno personal e institucional. Solo unas horas después del discurso en Jackson Hole, Trump nuevamente criticó a Powell, por lo que considera una reacción tardía: “Debería haber abandonado a los muchachos hace un año”, dijo desde la Oficina Oval.

Las tensiones también se extienden a la bosque del Consejo de Gobernadores. Trump ha amenazado con desestimar a la gobernadora Lisa Cook, envuelta en una controversia sobre el supuesto fraude hipotecario que está siendo investigado por el Departamento de Justicia. La estrategia del presidente parece clara: busca aumentar su control sobre la Fed forzando las renuncias y nombrar a sus propios aliados. Si logró reemplazar a Cook antes de febrero, obtendría una mayoría en el consejo e incluso podría influir en las presidencias regionales. Esta lucha enfatiza en qué medida la independencia del banco central está sujeta a tensiones no publicadas.

Expectativas y reacciones: ¿Qué viene ahora?

La posibilidad realista de un corte se ha recibido con entusiasmo en Wall Street. El índice S&P 500 aumentó un 1,3% después de las palabras del presidente de la Fed. Según las estimaciones futuras basadas (CME FedWatch), antes del discurso ya había una probabilidad del 72% de una disminución en septiembre; Después de Jackson Hole, este escenario se consolida aún más.

Sin embargo, algunos analistas advierten sobre los riesgos asociados:

Si la Fed pospone demasiado el corte, el entorno financiero podría estar endurecido justo cuando el empleo es más vulnerable. Un corte prematuro podría alimentar nuevas presiones inflacionarias si los efectos de la tarifa persisten más allá del corto plazo. La credibilidad institucional puede ser borrada si las decisiones se perciben como influenciadas por las presiones políticas.

En este contexto, Powell opta por un lenguaje prudente: no confirma explícitamente un corte inminente, pero deja en claro que está en la mesa si los datos laborales continúan deteriorándose o si la incertidumbre derivada del entorno internacional y político se agrava.

Factores clave para monitorear hasta septiembre

Ante el encuentro decisivo del FOMC (Comité Federal de Mercado Abierto) planeado para mediados de septiembre, estos son los elementos más determinantes:

Evolución del mercado laboral: cualquier deterioro adicional será un argumento clave para justificar una disminución. Trayectoria inflacionista: habrá máxima atención al efecto retardado de los nuevos aranceles en los precios. Conresión política e institucional: los movimientos adicionales de la Casa Blanca podrían acondicionar tanto la comunicación como las decisiones internas. Sentimiento de los inversores: dado que Wall Street ya descuenta ampliamente una reducción, cualquier sorpresa para el aumento o negativo podría causar fuertes oscilaciones.

En resumen, Jay Powell ha puesto todas las cartas sobre la mesa para una decisión histórica que marcará el curso económico global durante los próximos trimestres. Solo unas semanas para ese momento clave, la Reserva Federal ha enfrentado uno de sus mayores desafíos durante décadas: el crecimiento del equilibrio y la inflación bajo una presión política sin precedentes y con los mercados atentos a cada matiz.

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