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Bruselas da la espalda a Sánchez: catalán y vasco aún no avanzan en la Unión Europea

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El pulso político entre Pedro Sánchez y las instituciones europeas para el funcionario de Catalan y el Vasco en la Unión Europea se ha estrellado nuevamente contra un muro de indiferencia. Este viernes, el Consejo de la UE ha ignorado literalmente la propuesta española: ni informes ni debates sustantivos, ni siquiera documentos que dan lugar a los avances en el tema a través de los canales habituales. El archivo está en blanco, como ha revelado una carta oficial a la que Vozpópuli ha tenido acceso, dejando en claro que no hay ningún informe preparado o recibido por el Consejo sobre las consecuencias legales o prácticas de modificar la Regulación No. 1/1958 para expandir los idiomas oficiales de la UE.

Esta respuesta se produce después de una solicitud formal de acceso a los documentos presentados el 14 de mayo. El resultado no deja dudas: “No hay documentos preparados o recibidos por el Consejo o que están en posesión que corresponden al alcance de la solicitud”. No hay rastro, por lo tanto, de los supuestos informes legales que habrían estado a cargo de analizar los efectos de tal cambio.

Un asunto atascado por séptima vez

La escena se repite: España insiste y Bruselas responde con mucho. Este viernes fue la séptima ocasión en menos de un año en que el ejecutivo socialista intentó convencer a sus colegas europeos en los beneficios, o más bien, de urgencia política, de incorporar lenguas cooficiales españoles en el elenco de idiomas comunitarios oficiales. El resultado: otra puerta. Los Estados miembros han transferido repetidamente su rechazo o, al menos su escepticismo ante una propuesta que genera dudas legales, económicas y logísticas para evitar evitar.

La posición española responde más a las necesidades internas que a un clamor internacional. No es ningún secreto que el movimiento comienza desde el acuerdo con las juntas para lograr la investidura de Sánchez, como una moneda de cambio político. Sin embargo, fuera de nuestras fronteras, este tipo de concesiones encuentran poco entusiasmo. Como se señaló el viernes, el ministro polaco Adam Szlapka ante el consejo: “La petición española plantea muchas dudas, especialmente legales”.

Costos millonarios y un precedente incómodo

Entre los principales obstáculos se encuentra el costo estimado: 132 millones de euros por año, según los cálculos preliminares de la Comisión Europea. España se ha ofrecido a asumirlo por completo, aunque eso no ha sido suficiente para eliminar las reservas del resto. A los ojos de muchos socios europeos, abrir la puerta a catalán y vasco podría desencadenar una cascada de solicitudes similares de otras regiones europeas con sus propios idiomas, desde el bretón francés hasta el siciliano italiano, que cumple aún más con una maquinaria institucional ya saturada de 24 idiomas oficiales.

Los defensores del “veto” europeo argumentan que convertir este tipo de demandas en prioridad política es extemporánea cuando Europa enfrenta muchos más desafíos políticos: seguridad común, reforma institucional o consolidación económica. La expansión lingüística incluso se percibe como un “grotesco absurdo”, ilustrado por episodios tan pintorescos como ver a los diputados españoles que especifican traductores para comunicarse entre sí en el Congreso.

Contexto político y ropa internacional

La insistencia del gobierno español no solo genera perplejidad en Bruselas; También alimenta tensiones internas y externas. Para los sectores críticos dentro y fuera del país, la iniciativa no busca enriquecer la pluralidad europea para satisfacer el nacionalismo exclusivo y contribuir a fragmentar más España. El debate sobre los idiomas coficienciales se suma al controvertido paquete de tareas otorgadas por Moncloa a sus socios de independencia, entre ellos, la ley de amnistía recientemente indicada por Bruselas como un fruto exclusivo de un acuerdo político para invertir Sánchez, sin responder al interés general europeo.

Mientras tanto, los países centrales, Alemania, Francia o Italia, todavía están viendo estas maniobras con distancia e ironía. Apenas se sienten cuestionados por una batalla que consideran alienígena y cuyo verdadero significado es mínimo contra el desafío existencial del proyecto europeo.

Algunas curiosidades sobre la batalla lingüística europea

Actualmente hay 24 idiomas oficiales en la UE; Aceptar catalán y vasco podría hacer que la forma teórica de aproximadamente 84 idiomas regionales sea más distribuido en todo el continente. El último idioma incorporado oficialmente fue croata en 2013. Traduce todos los documentos legislativos europeos a nuevos idiomas implica adaptar decenas de miles de textos legales. En España, solo dos comunidades autónomas (Cataluña y país vasco) reclaman con vigor este funcionario europeo; Galicia aparece en segundo plano a pesar de tener gallego como lengua oficial oficial. El archivo sobre este tema ha estado acumulando polvo en Bruselas que cualquier otro presentado por España desde 2004.

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