Los menores usaron máscaras y pañales. Estaban en habitaciones con basura acumulada, excrementos y sin condiciones mínimas de higiene.
Durante al menos cuatro años, tres menores permanecieron encerrados en una casa de una sola familia en las afueras de Oviedo sin ir a la escuela, sin recibir atención médica o tener contacto con el exterior. Sus únicos referentes eran sus padres y las habitaciones cerradas de la casa donde vivían. La policía local localizó dos gemelos de ocho años y su hermano mayor, de diez años, en condiciones que han llevado a abrir una investigación judicial y suspender la autoridad parental de los padres.
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El caso fue descubierto después de la queja verbal de un vecino a los servicios sociales de la ciudad de Oviedo, el 14 de abril. Desde allí, se organizó una operación de vigilancia que culminó el lunes siguiente con la entrada de los agentes a la casa. En el interior encontraron los tres niños con máscaras colocadas y pañales, en estadías con basura acumulada, excrementos y sin condiciones de higiene mínimas. El lugar era, según fuentes de investigación, un ambiente cerrado, oscuro y desordenado, con la presencia de numerosos productos farmacéuticos.
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Una villa sin actividad aparente
La vivienda, una villa alquilada en octubre de 2021, se encuentra en una zona rural del Consejo Ovetenso. Desde el extranjero, no presentó signos de que vivían menores o que una situación irregular estaba produciendo. Durante las dos semanas anteriores a la intervención, los agentes no detectaron solo movimientos. Solo vieron al padre en ocasiones oportunas, recolectando el correo o los paquetes de alimentos a cargo de grandes cadenas de distribución. No se observaron entradas ni salidas de niños, ni visitas, ni ruido. La casa permaneció, a los ojos de los vecinos, completamente cerrada.
El padre, de la nacionalidad alemana, tiene 53 años y fue el único miembro de la familia registrada en el hogar. La madre de 48 años tiene doble nacionalidad alemana y estadounidense. Ninguno de los menores apareció oficialmente como residente en la propiedad, lo que dificultó el seguimiento de los servicios sociales y educativos.
Sin escolarización o seguimiento médico
Los menores no estaban en la escuela ni se inscribieron en ningún centro educativo, algo que, según las autoridades, representa una omisión grave en su desarrollo. Tampoco se registra para recibir atención médica regular o participar en actividades o servicios comunitarios. Se comunicaron entre sí en inglés y, por el momento, no ha sido posible determinar si recibieron algún tipo de educación dentro del hogar. Los investigadores intentan averiguar si había una estructura organizada en la casa que permitía algún tipo de enseñanza informal o si, por el contrario, los menores crecían completamente fuera de cualquier sistema educativo.
Uno de los elementos que más ha llamado la atención de los investigadores es la presencia constante de máscaras en todos los miembros de la familia y la gran cantidad de medicamentos que se encuentran en la casa. Estas indicaciones han llevado a considerar la posibilidad de que el confinamiento estuviera relacionado con un miedo extremo a la pandemia. Aun así, esta es solo una de las hipótesis. Por ahora, no hay una explicación clara sobre por qué la familia decidió aislarse por completo.
Intervención y tutela
Después de la operación policial, los menores fueron transferidos a un centro de protección administrado por el Ministerio de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias, donde permanecen bajo tutela provisional. Los equipos de psicólogos, trabajadores sociales y personal médico están evaluando su estado físico y emocional. El objetivo es determinar el impacto del aislamiento en su desarrollo y evaluar posibles secuelas derivadas de la falta de estimulación social, afectiva y cognitiva.
El Tribunal de Instrucción Número 3 de Oviedo, que actúa en guardia, ordenó la entrada en el encarcelamiento provisional, comunicado y sin fianza del matrimonio arrestado, a solicitud del Ministerio Fiscal. El juez también acordó la suspensión de la autoridad y la custodia de los padres, que son asumidos por la administración autónoma.
Ambos padres dieron una declaración ante el magistrado con la ayuda de un intérprete. La oficina del fiscal considera que los hechos podrían ser constitutivos de varios delitos: detención ilegal, abandono menor, violencia doméstica y abuso psicológico habitual. Además, enfatiza que existe un riesgo de escape y que la detención preventiva es necesaria para proteger a los menores.
Esperando el avance de la instrucción, la Guardia Civil ha asumido la investigación para aclarar los hechos y determinar las motivaciones del confinamiento. Por el momento, no se descarta hipótesis.









