La Cámara de Apelaciones Federal de Paraná confirmó el fallo que obliga al trabajo social de OSECAC a cubrir una intervención quirúrgica a un adolescente de 17 años, contra lo que fue establecido por el DNU 62/2025 firmado por Javier Milei. Con los votos de los jueces Beatriz Aranguren y Mateo Busaniche, y la disidencia de Cintia Gómez, el tribunal apoyó la resolución de primera instancia del juez Daniel Alonso.
La decisión judicial puso bajo la lupa la constitucionalidad de los decretos de necesidad y urgencia utilizados por el ejecutivo para modificar las leyes actuales sin el paso anterior del Congreso. En este caso, la medida presidencial había reformado el Artículo 11 de la Ley de Identidad de Género para evitar que menores de 18 años accedan a tratamientos hormonales o cirugías de adaptación de género.
Una historia personal en el centro del debate
El caso llegó a la justicia para un amparo presentado por los padres del adolescente, quienes solicitaron cobertura médica para una mastectomía indicada por profesionales de la salud. El fallo de primera instancia ya había ordenado el trabajo social para autorizar el procedimiento. La cámara ratificó esa orden al considerar que la DNU que buscaba bloquearla carecía de justificación legal.
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El nuevo texto del artículo en cuestión prohibió expresamente que los menores podían iniciar tratamientos de adaptación física a su identidad de género. Los jueces que votaron en una mayoría indicaron que no había condiciones excepcionales que justificaran la ruta del decreto. Además, cuestionaron que el ejecutivo no ha basado la urgencia con datos o argumentos técnicos sólidos.
La cámara advirtió sobre un exceso del ejecutivo
“La rama ejecutiva llegó poderes legislativos modificando una ley del Congreso sin pasar por el procedimiento constitucional correspondiente”, advirtieron los jueces en su voto. También recordaron que los decretos de necesidad y urgencia solo son válidos cuando se cumplen los requisitos estrictos establecidos en el Artículo 99 de la Constitución, algo que, según el tribunal, no sucedió en este caso.
La DNU se había basado en un informe de la Dirección Nacional de Ajuste Integral de la Salud Mental, que advirtió sobre los riesgos de los tratamientos en menores. Sin embargo, los jueces indicaron que este informe no tiene suficiente peso para cancelar los derechos reconocidos por la ley.
Aunque el juicio de la Cámara Federal de Paraná representa un revés para el gobierno, la ruta judicial aún no ha terminado. La administración de Milei puede apelar y tomar el caso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que tendrá la última palabra sobre la constitucionalidad de DNU 62/2025.
Una política que genera divisiones
La reforma fue parte de un paquete más amplio promovido por el gobierno para modificar las leyes relacionadas con la salud y los derechos civiles. El artículo original de la Ley de Identidad de Género, aprobado en 2012 por una gran mayoría en el Congreso, permitió a los niños también acceder a tratamientos de adaptación, siempre con apoyo médico y consentimiento familiar.
El portavoz presidencial Manuel Adorni había defendido la medida ejecutiva al mantener que “no es conveniente” permitir estos tratamientos en menores “la falta de información sobre sus efectos a largo plazo”.
Pero para los jueces, el procedimiento elegido por el ejecutivo era inconstitucional y, por ahora, no se puede aplicar.









