El Santiago fue el menos votado en la primera noche de la final de la realidad y se despidió entre lágrimas y aplausos. Su carisma, su chispa y autenticidad la llevaron a ganar el amor del país.
Este lunes por la noche había una gala cargada de emociones en la casa de Big Brother. Santiago Eugenia se convirtió en el primer finalista en abandonar la competencia, después de recibir el menor porcentaje de votos positivos. Por lo tanto, fue en el cuarto lugar, detrás de Tato, Luz y Ulises, que todavía están en la carrera para consagrar a los campeones el martes.
Con lágrimas en los ojos pero con la frente en alto, Eugenia se despidió de la casa que la tenía como protagonista durante meses. Lo hizo con esa chispa inconfundible, la misma que lo destacó desde el primer día. Sabía cómo conquistar con sus ocurrencias, su espontaneidad, su actuación en cada juego y una personalidad que lo hizo reír, reflejar y excitar a toda la audiencia.
Para nosotros, los Santiagueños, Eugenia ya ganaron. No solo para llegar tan lejos en la realidad de que cada año agrega millones de seguidores, sino que porque lo hizo fue fiel para sí misma, representando con orgullo a Santiago del Estero, mostrando lo que somos: talento, carisma y corazón.
Desde cada rincón de la provincia, miles de personas acompañaron su viaje, votaron, la alentó y hoy le agradeció por haber dejado a Santiago en la cima de la televisión argentina.
Gracias, Eugenia, por hacer que todos se sientan un poco más cerca de la final.









