En la legislativa nacional de octubre, los argentinos utilizarán, por primera vez, el Boleta de papel única (bup). La medida, sancionada por la ley 27,781 el año pasado, reemplaza el sistema tradicional de boletos de fiesta y marcará un antes y después en la dinámica electoral.
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El nuevo instrumento busca dos goles centrales. Por un lado, menores costos. Por otro lado, el BUP tiene como objetivo garantizar una mayor equidad entre los espacios grandes y los grupos más pequeños, que a menudo encontraban dificultades para controlar y reponer sus boletas en las habitaciones oscuras.
El modelo elegido está inspirado en la experiencia de Mendoza, donde este sistema se usa hace años. En esa versión, las categorías de cargos se organizan en filas horizontales y partidos políticos en columnas verticales.
Córdoba y autobús
Para Córdoba no será una tierra totalmente desconocida: desde 2011, la provincia usa la votación de voto único (autobús) en las elecciones locales. Sin embargo, aunque ambas herramientas son similares, no son idénticas. “La implementación de esta versión nacional requerirá por parte del electorado (Córdoba) la interpretación de cómo ha cambiado el sentido de la organización interna de la votación”, explicó a estos medios José Pérez Corti, relator electoral de la Corte Superior de Justicia, explicó a estos medios.
Votación de sufragio único (autobús) Córdoba. Modelo.
En estas legislativas, el Córdoba elegirá solo diputados nacionales. 18 fiestas o alianzas competirán. En otras jurisdicciones, como la ciudad de Buenos Aires, Neuquén o Salta, también votará por los senadores.
¿Cómo es la nueva votación?
El BUP se presenta como una hoja única, acompañada de un derrame cerebral con datos de control (distrito, circuito, numeración). Ese talón está en manos de la autoridad de la mesa y nunca está en la boleta depositada en la urna, lo que garantiza la preservación del secreto de voto.
Cada boleta incluye:
– Fecha de la elección y el distrito. – Categorías de disputas (diputados, senadores). – Listas de candidatos organizados por partidos o frentes. – Nombre y apellido de los primeros cinco solicitantes, con fotos de los dos primeros. – Un casillero en blanco para marcar la preferencia.
El orden de aparición de los grupos no es arbitrario: se define por el sorteo público.
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El procedimiento también cambia. El votante debe marcar con cualquier tipo de Tilde, cruzarse o señalar el casillero de su preferencia. Luego, la boleta se dobla y se deposita directamente en la urna, sin la necesidad. Si el votante no marca ninguna opción en una categoría, ese sufragio se calcula como un voto en blanco, ya que el BUP no incorpora un casillero específico para esa opción.
Cámara Electoral Nacional. Imagen ilustrativa. Votación de 10 secciones.
De confección al control
El diseño y la aprobación de cada boleta corresponden a la Cámara Electoral Nacional, mientras que las juntas electorales de cada distrito validan los modelos locales. Las partes proporcionan logotipos, fotos y listas de candidatos, y el poder ejecutivo es responsable de la impresión. Finalmente, tanto la justicia como los seguidores apoyan el proceso.
En Córdoba, la justicia electoral ordenó que la boleta de papel única fuera de unos 14 centímetros de altura y entre 40 y 60 centímetros de ancho, según el número de listas en la competencia. Cada columna ocupará aproximadamente entre 2.3 y 3 centímetros. Las fotos de los candidatos serán más pequeñas que en la hoja de hojas tradicional, 2.5 por 2.5 cm, y la tipografía puede no ser inferior al tamaño 8, aunque se ajustará para permitir la inclusión de apellidos largos. Los colores de identificación de cada parte o alianza ya se han definido y se están incorporando al diseño final. Sin embargo, estas características aún podrían sufrir ajustes menores, ya que la primera audiencia de revisión de boletas con los seguidores está programada para la próxima semana, donde se aprobarán o sugerirán modificaciones.









