La economía mundial continúa enfrentándose a importantes desafíos, desde el aumento del coste de vida hasta el desempleo, la inflación persistente y las elevadas tasas de interés. Un análisis de las economías con mayores dificultades durante 2025 muestra profundas diferencias entre países y pone de manifiesto cómo los problemas monetarios y laborales pueden afectar directamente al bienestar de la población.
El ranking de las economías más miserables del mundo en 2025, elaborado a partir del Índice Anual de Miseria de Hanke (HAMI), sitúa a Venezuela, Sudán y Turquía en las primeras posiciones. La clasificación analiza diferentes indicadores económicos para evaluar el nivel de presión que experimentan los ciudadanos en cada país.
Venezuela ocupa el primer puesto entre las economías más miserables
Venezuela aparece en la primera posición del ranking de 2025, con una puntuación de 556,5 puntos. La inflación extremadamente elevada constituye el principal factor detrás de este resultado.
El deterioro del poder adquisitivo, la inestabilidad monetaria y las dificultades para mantener una actividad económica sostenible continúan representando importantes obstáculos para los hogares venezolanos.
La pérdida de valor de la moneda nacional también complica las decisiones de consumo, ahorro e inversión. En un entorno de aumentos acelerados de precios, los ciudadanos encuentran mayores dificultades para cubrir sus necesidades básicas y mantener su estabilidad financiera.
Sudán ocupa el segundo lugar por la crisis económica y el conflicto armado
Sudán se sitúa en segunda posición, con una puntuación de 225,4 puntos. El prolongado conflicto armado ha provocado graves consecuencias económicas y sociales, afectando al funcionamiento de los mercados, el empleo y las actividades comerciales.
La inflación y el deterioro de las condiciones laborales figuran entre los principales problemas del país. La interrupción de las actividades productivas y el desplazamiento de millones de personas también han debilitado las perspectivas de recuperación.
Aunque su posición mejora respecto al año anterior, Sudán continúa enfrentándose a una situación económica extremadamente complicada.
Turquía e Irán también aparecen entre los países más afectados
Turquía ocupa el tercer puesto, con 101 puntos. En este caso, los elevados costes de financiación y las tasas de interés representan una parte importante de la presión económica.
Aunque el país ha avanzado en sus esfuerzos por controlar la inflación, las condiciones monetarias restrictivas siguen afectando al crédito, las empresas y los consumidores.
Irán aparece en cuarta posición, con 95,9 puntos. Las presiones inflacionarias, las dificultades económicas relacionadas con las sanciones internacionales y la contracción del crecimiento por habitante contribuyen a su posición en la clasificación.
Argentina ocupa la quinta posición mundial
Argentina figura en el quinto lugar, con una puntuación de 88,4 puntos. Sin embargo, su situación muestra una evolución diferente a la de otros países del listado.
El descenso de la inflación y la recuperación del crecimiento económico por habitante contribuyeron a mejorar su resultado frente a 2024.
A pesar de estos avances, los elevados costes de financiación y los problemas económicos acumulados durante años continúan representando desafíos importantes para el país sudamericano.
Los diez países con las economías más miserables en 2025
De acuerdo con los resultados del Índice Anual de Miseria de Hanke, estos son los diez países que registraron las puntuaciones más elevadas:
- Venezuela – 556,5 puntos.
- Sudán – 225,4 puntos.
- Turquía – 101 puntos.
- Irán – 95,9 puntos.
- Argentina – 88,4 puntos.
- Esuatini – 80 puntos.
- Sudáfrica – 79 puntos.
- Malaui – 75,2 puntos.
- Madagascar – 74 puntos.
- Líbano – 72,4 puntos.
La clasificación refleja que los problemas económicos no se limitan a una región geográfica. América Latina, África, Oriente Medio y algunas economías emergentes aparecen representadas entre los países con mayores niveles de presión económica.
¿Cómo se calcula el Índice de Miseria?
El Índice Anual de Miseria de Hanke utiliza una fórmula que combina cuatro indicadores fundamentales: inflación, desempleo, tipos de interés de los préstamos y crecimiento real del producto interior bruto por habitante.
La metodología suma la inflación, los tipos de interés y el doble de la tasa de desempleo, para después restar el crecimiento real del PIB per cápita.
En términos generales, una puntuación más elevada indica mayores dificultades económicas según los indicadores utilizados.
Este método permite comparar diferentes economías mediante una referencia común. Sin embargo, no representa una medición completa de la pobreza, la desigualdad o la calidad de vida, ya que no incorpora todos los factores sociales e institucionales que influyen en el bienestar de una población.
Taiwán, Singapur e Irlanda destacan entre las economías con mejores resultados
En el extremo opuesto de la clasificación aparecen economías que registraron condiciones económicas relativamente favorables durante 2025.
Taiwán encabezó la lista de las economías menos miserables, con una puntuación de aproximadamente 2,1 puntos. Su crecimiento económico, impulsado especialmente por la demanda internacional de semiconductores y tecnología vinculada a la inteligencia artificial, contribuyó a este resultado.
Singapur y Tailandia ocuparon las siguientes posiciones entre las economías con mejores indicadores. Irlanda también destacó por su importante crecimiento del PIB real por habitante, mientras que Costa de Marfil completó los cinco primeros puestos de este grupo.
Estos resultados muestran que el crecimiento económico, la estabilidad de los precios y unas condiciones laborales favorables pueden contribuir significativamente a mejorar los indicadores de bienestar económico.
Perspectivas económicas: inflación y empleo siguen siendo grandes desafíos
Los resultados de 2025 muestran que la inflación, el desempleo y los elevados costes de financiación continúan siendo factores determinantes para numerosas economías.
Los países que experimentan fuertes aumentos de precios suelen enfrentarse a una reducción del poder adquisitivo, mientras que las tasas de interés elevadas pueden limitar el acceso al crédito y frenar las inversiones empresariales.
Al mismo tiempo, la falta de oportunidades laborales dificulta la recuperación de los ingresos familiares y puede aumentar las desigualdades sociales.
En este contexto, controlar la inflación, fortalecer los mercados laborales y promover un crecimiento económico sostenible serán prioridades fundamentales para los gobiernos durante los próximos años.
El ranking de 2025 ofrece una perspectiva comparativa de estos desafíos y demuestra que la estabilidad económica depende de múltiples factores que deben abordarse de manera coordinada.









