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Grecia se convierte en una «economía de cafeterías»: un estudio de la LSE alerta sobre la baja productividad

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Un estudio sobre la transformación económica de Grecia revela que el turismo, la hostelería y la restauración han ganado peso durante los últimos años, mientras persisten los problemas de productividad, los salarios bajos y la precariedad laboral.

Grecia ha experimentado una profunda transformación económica desde la crisis financiera que comenzó en 2009. Aunque el turismo se ha consolidado como una fuente fundamental de ingresos y empleo, un nuevo análisis académico advierte de los riesgos de depender cada vez más de actividades con una productividad relativamente baja.

El estudio, titulado The Café Economy: Structural Transformation in Greece in the Wake of Austerity and “Reforms”, analiza cómo la economía griega ha evolucionado hacia un modelo en el que la hostelería, la restauración y otros servicios vinculados al turismo desempeñan un papel cada vez más importante.

La investigación, elaborada por Michalis Nikiforos, Vlassis Missos, Christos Pierros y Nikolaos Rodousakis, examina los efectos de las políticas económicas aplicadas después de la crisis de deuda y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento a largo plazo.

El trabajo fue publicado en julio de 2026 en la revista académica Industrial and Corporate Change. También forma parte de la investigación difundida por el Observatorio Helénico de la London School of Economics (LSE).

¿Qué significa que Grecia tenga una «economía de cafeterías»?

La expresión «economía de cafeterías» no se refiere únicamente al elevado número de establecimientos donde se sirve café en el país mediterráneo. Describe una transformación económica más amplia, caracterizada por el crecimiento del alojamiento, la restauración, los hoteles, los bares, el entretenimiento y otros servicios relacionados con el turismo.

Estas actividades han adquirido una importancia creciente en el mercado laboral griego, especialmente después de la crisis financiera y de los programas de austeridad aplicados entre 2010 y 2018.

Según el estudio, entre 2009 y 2023 la proporción del empleo total correspondiente al sector de alojamiento y servicios de comida aumentó del 7,7 % al 13,8 %. Durante el mismo periodo, su participación en el valor añadido total de la economía pasó del 5 % al 7 %.

Esta diferencia es importante porque indica que el sector absorbe una proporción del empleo superior a su contribución al valor añadido nacional.

Los investigadores consideran que esta evolución plantea dudas sobre la capacidad de Grecia para generar un crecimiento económico basado en actividades de mayor productividad, innovación y valor añadido.

La productividad griega sigue por debajo de los niveles anteriores a la crisis

Uno de los resultados más destacados de la investigación es el prolongado deterioro de la productividad laboral en Grecia.

De acuerdo con las estimaciones de los autores, la productividad laboral agregada se encontraba en 2023 aproximadamente un 16 % por debajo del nivel registrado en 2009.

El estudio también señala que el desplazamiento de trabajadores hacia actividades de alojamiento y restauración, junto con la caída de la productividad dentro de ese sector, explica aproximadamente un tercio del descenso total registrado desde 2009.

El resto del deterioro está relacionado con la evolución de otros sectores de la economía.

Los autores sostienen que este comportamiento contradice las expectativas de las reformas económicas aplicadas durante la crisis, cuyo objetivo era mejorar la eficiencia, reforzar la competitividad y estimular el crecimiento a largo plazo.

En lugar de producirse una recuperación sostenida de la productividad, Grecia ha registrado una transformación estructural que favorece actividades intensivas en mano de obra y con menores niveles de productividad.

Salarios bajos y empleo precario, entre los principales problemas

El crecimiento del turismo ha permitido crear puestos de trabajo, pero la calidad de parte de ese empleo constituye otra de las preocupaciones centrales del estudio.

Los investigadores calculan que los salarios reales en Grecia descendieron de manera significativa durante el periodo analizado. En el conjunto de la economía, la caída estimada se sitúa entre el 26 % y el 35 %, mientras que en el sector turístico habría alcanzado niveles mucho mayores.

La investigación también destaca la expansión del empleo en actividades que suelen ofrecer remuneraciones relativamente bajas, contratos temporales o jornadas parciales.

Esta situación genera una paradoja: aunque el turismo proporciona oportunidades laborales a un gran número de personas, esos empleos no siempre se traducen en una mejora equivalente de los ingresos o de las condiciones de vida.

La presión sobre los salarios también puede dificultar la inversión empresarial en tecnología, formación e innovación. Si las empresas pueden mantener sus operaciones recurriendo principalmente a mano de obra barata, los incentivos para aumentar la productividad pueden debilitarse.

Jóvenes cualificados que trabajan por debajo de su formación

Otro problema identificado en el análisis es el desajuste entre la preparación académica de los trabajadores y las funciones que desempeñan.

Grecia cuenta con jóvenes que han completado estudios universitarios, pero que terminan trabajando en puestos de baja cualificación dentro de hoteles, restaurantes y otros negocios turísticos.

Esta situación representa una pérdida potencial de capital humano. Los trabajadores no aprovechan plenamente sus conocimientos, mientras que la economía deja de beneficiarse de las capacidades que podrían impulsar actividades más especializadas.

El problema también puede incentivar la emigración de profesionales en busca de mejores salarios y oportunidades laborales en otros países europeos.

Para los investigadores, una economía que depende excesivamente de empleos de baja productividad corre el riesgo de perpetuar este desequilibrio entre educación, cualificación y remuneración.

El turismo sigue siendo una fuente fundamental de ingresos

A pesar de las advertencias, el estudio no presenta el turismo como una actividad exclusivamente negativa.

El sector ha contribuido de forma importante a la entrada de divisas y a la mejora de las cuentas exteriores de Grecia. Según el análisis, entre 2009 y 2023 el superávit comercial de los servicios de viajes mejoró en cinco puntos porcentuales, una evolución que representó aproximadamente la mitad de la reducción del déficit por cuenta corriente durante ese periodo.

Esta contribución ayuda a explicar por qué el turismo ha adquirido tanto peso en la economía nacional.

Grecia cuenta con atractivos naturales, patrimonio histórico, islas conocidas internacionalmente y una industria hotelera consolidada. Estos factores favorecen la llegada de visitantes y generan ingresos para numerosas empresas.

Sin embargo, los investigadores advierten de que el éxito turístico no garantiza por sí solo una transformación económica sostenible.

El desafío consiste en aprovechar los ingresos generados por los visitantes para desarrollar actividades más productivas, mejorar los salarios y diversificar las fuentes de crecimiento.

La crisis de la vivienda añade presión a los trabajadores

El crecimiento del turismo también está relacionado con dificultades sociales que afectan especialmente a las grandes ciudades y a los destinos turísticos más populares.

La expansión de los alquileres de corta duración y el aumento de la inversión inmobiliaria pueden reducir la disponibilidad de viviendas para residentes permanentes y elevar los precios de los alquileres.

Un informe de Reuters publicado en febrero de 2026 describió cómo el incremento de los costes de vivienda estaba dificultando la recuperación económica de Grecia, pese al crecimiento y al dinamismo del turismo. El reportaje señaló que los alquileres en Atenas habían aumentado considerablemente más que los salarios durante los años anteriores.

Para los trabajadores de hostelería y restauración, esta situación puede resultar especialmente complicada. Los salarios del sector deben hacer frente a unos gastos de vivienda cada vez más elevados, sobre todo en zonas donde la demanda turística es intensa.

Además, la concentración de la actividad económica en determinados destinos puede aumentar la presión sobre las infraestructuras, el medioambiente y los espacios culturales.

Por eso, el debate sobre la «economía de cafeterías» no se limita a las estadísticas de productividad: también incluye cuestiones relacionadas con la vivienda, la calidad de vida y la distribución de los beneficios del turismo.

¿Qué necesita cambiar en el modelo económico de Grecia?

Los investigadores plantean la necesidad de revisar las políticas económicas para fomentar un crecimiento más equilibrado.

Entre las prioridades destacan la recuperación de la demanda, la inversión en tecnología, el desarrollo de actividades de mayor productividad y la creación de empleos capaces de ofrecer mejores salarios y condiciones laborales.

La diversificación económica también resulta fundamental. Grecia podría aprovechar sus capacidades existentes para impulsar industrias especializadas, servicios tecnológicos, investigación, manufactura y actividades que generen un mayor valor añadido.

El objetivo no sería reducir necesariamente el peso del turismo, sino evitar que el crecimiento del país dependa de forma desproporcionada de un sector vulnerable a las temporadas turísticas, las fluctuaciones de la demanda internacional y los cambios en las preferencias de los viajeros.

Una economía más diversificada también podría ofrecer oportunidades profesionales a los jóvenes cualificados y reducir la presión sobre los trabajadores que actualmente dependen de empleos temporales o de bajos ingresos.

Grecia afronta el reto de crecer de forma sostenible

El estudio sobre la «economía de cafeterías» plantea una cuestión central para el futuro económico griego: ¿puede mantenerse la recuperación si la productividad y los salarios no avanzan al mismo ritmo que la actividad turística?

Los resultados sugieren que el crecimiento del empleo y de los ingresos procedentes del turismo debe acompañarse de cambios estructurales más profundos.

La hostelería, los restaurantes y los hoteles continuarán siendo importantes para la economía del país. Sin embargo, su contribución a la prosperidad nacional dependerá también de la capacidad de las empresas y de las instituciones para mejorar la productividad, invertir en innovación y ofrecer mejores oportunidades laborales.

La conclusión del análisis es clara: el turismo puede actuar como motor de crecimiento, pero difícilmente resolverá por sí solo los desafíos estructurales de Grecia.

Para consolidar una recuperación duradera, el país tendrá que encontrar un equilibrio entre su fortaleza turística y el desarrollo de sectores capaces de generar mayor productividad, salarios más elevados y un crecimiento más inclusivo.