Home News Sánchez Dan Oxygen’s Business to ‘Capo’ y el mismo día que los...

Sánchez Dan Oxygen’s Business to ‘Capo’ y el mismo día que los jueces Puente y Pedraz apretan el cuello

60
0

El 10 de julio de 2025, se marcará en la agenda política española como una de esas días en que la realidad supera la ficción. Pedro Sánchez, o como irónicamente lo llaman en algunos mentuladores políticos, “el esposo de Begoña”, ha demostrado que la supervivencia política en España es un arte que requiere aliados fieles y una piel a la prueba de resúmenes judiciales. En un contexto donde las alianzas periféricas parecen ser el flotador del gobierno, el frente judicial ha estado a cargo de pinchar esa vida con diligencia quirúrgica.

Mientras que sus parlamentarios “Bacoins”, que han hecho la franja y aflojan una disciplina olímpica, le dieron apoyo en el Congreso, los jueces Leopoldo Puente y Santiago Pedraz han asistido a dos golpes al círculo más cercano del presidente. Todo esto en un clima donde la política nacional parece más un thriller legal que una sucesión previsible de debates y votación.

El oxígeno parlamentario: socios que se unen y desatan

El gobierno de Sánchez no se entiende sin su constelación de aliados periféricos. Juntas, ERC, Bildu y otras formaciones minoritarias se han convertido en el apoyo esencial para mantener viva la legislatura. Lejos son los días de bipartidismo; Ahora, la geometría variable lo es todo. El presidente ha optado por confiar con estos socios, garantizando a cambio de asignaciones de competencias y guiños simbólicos, como la reciente otorgamiento de poderes migratorios a Cataluña, para mantenerlos alineados.

Las juntas por Catalunya y Esquerra Republicana han sido clave para superar las mociones y promover leyes controvertidas. La fragmentación parlamentaria obliga al ejecutivo a negociar cada voto como si fuera la última cena. Las concesiones territoriales, lejos de apaciguar, alimentan la historia de una España dividida y permanente.

Este soporte, sin embargo, es tan volátil como sea necesario. A medida que las investigaciones judiciales salpican el entorno socialista, los aliados periféricos se convierten en observadores expectantes, midiendo cuán lejos pueden o deben llegar.

Los jueces Puente y Pedraz: Togados con bisturí

El mismo día que el gobierno respiró gracias a su apoyo parlamentario, dos jueces han decidido ajustar la presión sobre el entorno del presidente:

Leopold Puente, magistrado de la Corte Suprema, ha convocado para declarar a Santos Cerdán, ex número tres del PSOE, después de encontrar “indicaciones consistentes” de su participación con el ex Ministro Ábalos y Koldo García en un complot de premios irregulares de obras públicas en cambio de comisiones. La renuncia fulminante de Cerdán horas después no solo evidencia la gravedad del caso sino también el impacto directo en el núcleo socialista duro. Santiago Pedraz, del Tribunal Nacional, mantiene una investigación paralela abierta sobre el supuesto fraude fiscal relacionado con Víctor de Aldama y otros empresarios vinculados al caso de Koldo. Pedraz ha sido agudo al rechazar los bulos y teorías de la conspiración de los medios, recordando que solo los hechos probados tienen un lugar en su corte.

Ambas investigaciones han obligado al presidente a anunciar auditorías externas y reestructuración interna en el partido. En palabras del propio Sánchez:

“Siempre me han comprometido a la regeneración política … es cierto que los rumores circulan durante semanas, pero hasta ahora no hubo indicios”.

Una España partió entre trincheras políticas y resúmenes judiciales

La simultaneidad entre el oxígeno político y la asfixia judicial retrata bien el momento español:

El ejecutivo se ve obligado a ejercer malabares para mantener su frágil mayoría. La oposición denuncia un “gobierno arraigado” que gobierna “contra España” mientras cede a las presiones periféricas. El poder judicial avanza sin prisa pero sin pausa: cada nuevo automóvil judicial es un golpe para la credibilidad socialista.

No hay falta de aquellos que ven en esta lucha un reflejo del trastorno institucional. La Corte Suprema parece estar decidida a marcar distancias contra cualquier tentación gubernamental de influir o relativar los procesos judiciales. Al mismo tiempo, Sánchez protege detrás de auditorías externas y promesas regenerativas cada vez que un nuevo caso amenaza con explotar su coalición desde adentro.

Fuente de noticias