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Pedro Sánchez tiene crudo.
Este lunes, acaba de llegar de un mes de vacaciones de lujo a causa del contribuyente sufrido, el esposo de Begoña enfrenta un panorama despiadado.
Con un informe de UCO en el horizonte, que descubre nuevas parcelas de corrupción dentro del PSOE, las citas judiciales llegan a parientes y aliados cercanos, por sobornos, corrupción y amaños.
Las encuestas adversas reflejan una creciente desconfianza, con el voto femenino en escape por el socialista Puperío, los Jñóvnes y los trabajadores que dejan Vox y el PP superior y lloran para las elecciones tempranas.
Para colmo, sus propios budins y socios de la coalición, como agregar, ERC y juntas, murmuran sobre la viabilidad de la legislatura, las estrategias de máquina que podrían forzar un avance electoral.
El regreso de Sánchez al Palacio Moncloa después de las vacaciones de verano recuerda el famoso “regreso a la escuela”: mochilas cargadas, nervios en el medio ambiente y algún truco en la manga para evitar los matones del patio, leer la oposición y la marea judicial.
Hoy, 31 de agosto de 2025, el escenario político español es más complicado que nunca: el año VIII del régimen sanchista bajo el signo de incertidumbre, encuestas adversas y la presión de una agenda judicial que amenaza con devorar la iniciativa política del Presidente.
No es un accidente que Sánchez haya pisado el acelerador en la preparación de una caída política llena de maniobras. El objetivo es claro: recuperar el control de la agenda pública, ahora dominada por los tribunales y la constante erosión de la imagen del gobierno.
El “esposo de Begoña”, como muchos españoles etiquetados con ironía, necesita un repulsivo y rápido, si quiere sobrevivir a una legislatura donde el tiempo parece correr contra él.
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El diagnóstico: rechazo masivo y desgaste imparable
Las figuras hablan por sí mismas. Según la última encuesta sociométrica, el 72% de los españoles desaprueban la gerencia de Sánchez, mientras que solo el 24.3% lo apoya. Pero el hecho de que la mayoría de las preocupaciones en el Moncloa es que el 70% de los ciudadanos desean su renuncia y el 80% de ese grupo reclama elecciones inmediatas. El abismo del rechazo social alcanza el 47.6%, más del triple que el de Donald Trump en los Estados Unidos, lo que hace de Sánchez uno de los líderes más impopulares del mundo occidental en términos relativos.
Esta realidad no solo usa la figura del presidente, sino que condiciona a todas sus maniobras: cualquier iniciativa, por ambiciosa, por ambiciosa, nace bajo la sospecha de ser un salvavidas de último minuto para una legislatura agotada y asediada por escándalos judiciales.
Calendario de maniobra: deuda autónoma, justicia y clima
Entre los ases de que Sánchez esconde en el manga, se destaca la sesión de la deuda autónoma, una medida que excedería los 83,000 millones de euros y especialmente beneficiaría a Catalonia, Andalucía y la Valenciana de la comunidad. Este golpe tiene en cuenta que el partido popular se opone frontalmente y al mismo tiempo felicitar a los socios de la independencia, que han aplaudido la iniciativa como un “buen camino” hacia la normalización de las relaciones entre el estado y las comunidades más inquietantes.
A este movimiento se agregan otras medidas de borrador:
Reforma de la Ley de Procedimiento Penal para transferir la instrucción de los procedimientos penales de los fiscales, en pleno contexto del ‘Caso Koldo’ y con el mundo judicial en la guerra. Una ola de incendios devastadores en Castilla y León, Galicia y Extremadura. La ley de movilidad sostenible y la reforma de la ley del tabaco, ampliando los espacios libres de humo, además de una ley para regular los lobbies, una respuesta antimontoro ‘a los últimos escándalos de corrupción en el PP.
El menú, como se puede ver, es variado. Pero la pregunta es si alguna de estas iniciativas moverá la tormenta judicial y la incomodidad social del enfoque, o si solo servirán como cortina de humo para ganar tiempo.
El factor UCO y la amenaza de los tribunales
La caída política de Sánchez estará marcada por la espera de un informe devastador de la Unidad de Operación Central (UCO) de la Guardia Civil, que podría comprometer aún más la posición del Presidente y el PSOE. La sombra del caso de Koldo y la prisión de Santos Cerdán, ex secretario de organización del partido y la mano derecha de Sánchez, han dejado una desconfianza de la desconfianza en el bloque gubernamental.
Como si fuera una serie de suspenso, el UCO se fue para septiembre la publicación de nuevas investigaciones que podrían abrir una crisis de consecuencias impredecibles. No es un accidente que en el Moncloa se dice que la legislatura se “reinicia”, como si comenzara a cero después del descanso del verano, con la esperanza de que la opinión pública se olvide rápidamente y las estrellas se alineen nuevamente a favor del gobierno.
El bloque de investidura: Otegi, el “Coordinador de sombras”
En este tablero volátil, el papel de Arnaldo Otegi adquiere una prominencia única. El líder de Bildu ha erigido en Coordinator a la sombra del bloque de investidura que apoya a Sánchez, multiplicando los contactos con juntas, ERC, podemos y más madrid para unificar estrategias y garantizar la supervivencia de la legislatura.
Otegi busca proteger el apoyo de los partidos nacionalistas e independientes, ofreciendo a cambio una acción común que permite a Sánchez agotar el mandato y detener cualquier intento de avance electoral. Junts, por otro lado, ha aumentado el precio de sus siete votos en el Congreso, exigiendo un poder real en Cataluña y el control de instituciones clave como el Ayuntamiento de Barcelona. progreso en el reconocimiento de catalán en la Unión Europea y otras afirmaciones históricas.
En este contexto, el PSC de Salvador Illa está en la posición incómoda de defender el status quo en Cataluña mientras negocia juntos e intenta evitar un descanso que podría costarle el control de la Generalitat y la capital catalana.
Europa, escenario alternativo y refugio político
Con el entorno nacional raramente, Sánchez también apuesta por reforzar su perfil internacional. Los nombramientos de otoño incluyen reuniones con líderes europeos, como el británico Starmer Keir en Londres, y participación en foros como la Asamblea General de la ONU o el Consejo Europeo.
La estrategia es clara: proyectar una imagen de estadista en el extranjero mientras la tormenta es el receso en el hogar. Por cierto, el gobierno espera desviar la atención de los escándalos domésticos y recuperar algo de oxígeno político gracias a la agenda internacional.
Presupuestos: ¿Última baza o caartada para el avance electoral?
La negociación de los presupuestos estatales generales para 2026 está surgiendo como el campo de batalla decisivo. El ejecutivo necesita el apoyo de una mayoría parlamentaria cada vez más fragmentada y escéptica. Excepto que Bildu, que ofrece apoyo incondicional, el resto de los socios: juntas, ERC, podemos y más madrid) son incrédulos ante la capacidad real de Sánchez para llevar a cabo algunos relatos que permiten agotarse la legislatura.
El PP, por otro lado, acusa al gobierno de maniobrar por un posible avance electoral y de no haber iniciado los procedimientos necesarios para la preparación de los presupuestos, como la llamada de la Comisión de Políticas Fiscales y Financieras. Algunos analistas no descartan que Sánchez use el bloqueo del presupuesto como un argumento para culpar a sus socios de la imposibilidad de gobernar y, en el caso del caso.
La sensación generalizada en el Parlamento es que todo está en el aire y que, en realidad, todos se preparan para todos los escenarios: desde el agotamiento del mandato hasta un avance electoral en la primavera.
Curiosidades y datos sobre el caso
La brecha de rechazo sufrida por Sánchez –47.6% – Triples que Donald Trump tuvo, que ha convertido los datos en municiones constantes para la oposición y la razón de asombro político mentalista se comenta con una trampa que el verdadero “hombre fuerte” del gobierno no está en el mongloa, sino en el móvil de la Ostegi, que actúa como la gran coordinadora de la parliaeación de la parliaeación. La deuda autónoma ha generado alianzas extrañas: mientras que Junqueras y Puigdemont la celebran, los barones del PSOE en Andalucía y la comunidad valenciana lo defienden. PP lo rechaza plano. El otoño político español, lejos de ser una estación de transición, se ha convertido en el auténtico “campo de prueba” de la resistencia sanchista: si sobrevive a la tormenta, será por el instinto de conservación pura.