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Prohibir la verdad: la guerra de la India contra la memoria de Cachemira

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Altaf Hussain alguien
La reciente prohibición del gobierno indio de 25 libros en Jammu y Cachemira, incluidas las obras de Arundhati Roy, AG Noorani, Sumantra Bose y Tariq Ali, no es solo un acto de censura; Es un asalto a la historia misma. Bajo la apariencia de prevenir las “narrativas secesionistas” y la “glorificación del terrorismo”, las autoridades han criminalizado la erudición, suprimieron las verdades documentadas e intentaron borrar la memoria colectiva de Cachemira. Esta prohibición no se trata de proteger la seguridad nacional; Se trata de controlar el pasado para justificar el presente. Cuando un estado teme libros, teme la verdad. Y cuando prohíbe la literatura que documenta los abusos de los derechos humanos, las quejas históricas y las luchas políticas, revela su propia inseguridad. Los libros prohibidos no incitan a la violencia: la exponen. No distorsionan la historia, la registran. Al silenciar estas voces, el gobierno indio no defiende la democracia; lo está desmantelando. Los libros que temen: ¿Qué se está prohibiendo realmente? La literatura prohibida incluye relatos históricos, análisis legales y testimonios de primera mano, ninguno de los cuales abogan por la violencia. En cambio, proporcionan perspectivas críticas sobre la lucha política de Cachemira, las políticas militares de la India y las experiencias vividas de los cachemires bajo ocupación. 1. La disputa de Cachemira 1947–2012 – AG Noorani Un experto constitucional, Noorani examina meticulosamente la historia legal de Cachemira, incluida la adhesión a la India y las promesas rotas de un plebiscito. Él escribe: “La negativa del gobierno indio a celebrar un referéndum, según lo ordenado por la ONU, ha convertido a Cachemira en una prisión abierta. El derecho de la gente a la autodeterminación no era una demanda retórica, era una obligación legal”. Si los hechos históricos ahora se consideran “sedición”, entonces los propios archivos de la India, llenos de registros de las promesas de Nehru en Cachemira, también se deben purgar. 2. Cachemira: El caso de la libertad – Tariq Ali, Arundhati Roy, et al. Esta antología compila ensayos de académicos y periodistas que documentan la militarización de Cachemira en la India. Roy escribe: “Llamar a Cachemira una ‘parte integral de la India’ mientras estaciona medio millón de soldados allí, aplicando toques de queda, y criminalizar la disidencia es orwelliana. Ninguna democracia debería temer su propia historia”. ¿Esta crítica equivale al “terrorismo”? ¿O es simplemente una acusación de represión estatal? 3. Cachemira en la encrucijada – Sumantra Bose Un politólogo, Bose analiza el conflicto de Cachemira a través de lentes históricos y geopolíticos. Él señala: “La dependencia del estado indio en la fuerza bruta (arrestos de masas, pistolas de pellets y leyes draconianas) solo ha profundizado la alienación. No se puede lograr la paz borrando la memoria”. Si dicho análisis está prohibido, ¿qué dice eso sobre el compromiso de la India con la libertad intelectual? El reconocimiento internacional del sufrimiento de Cachemira El gobierno indio afirma que estos libros difunden “narrativas falsas”, sin embargo, sus contenidos se alinean con los hallazgos de organizaciones mundiales de derechos humanos como: • Naciones Unidas (informes de 2018, 2019): asesinatos extrajudiciales documentados, tortura e impunidad para las fuerzas de seguridad. • Amnistía Internacional: tumbas masivas expuestas, desapariciones forzadas y el mal uso de las leyes antiterroristas. • Reloj de derechos humanos: apagones de Internet condenados, censura de medios y detenciones arbitrarias. Si la ONU y la amnistía no son “anti-India”, ¿por qué los libros citan sus informes prohibidos? La respuesta es clara: el estado no puede tolerar el escrutinio. La represión más grande: desde la autonomía hasta el autoritarismo, la prohibición del libro es parte de una campaña más amplia para borrar la identidad de Cachemira desde la revocación del Artículo 370 en 2019: Gag de los medios: periodistas arrestados, periódicos allanados, informes críticos sofocados. Censura digital: cierres frecuentes de Internet, prohibiciones de redes sociales. Erase cultural: renombres de puntos de nombre, reescritura de libros de texto y ahora, prohibiendo los libros. Esto no es gobernanza, es el control del pensamiento. Fallos legales, morales y éticos 1. Violación de la libertad de expresión (Artículo 19) La constitución de la India garantiza la libertad de expresión, pero prohíbe los libros sin demostrar que incitan a la violencia. Los tribunales han revocado previamente tales prohibiciones (Aveek Sarkar v. Estado de Bengala Occidental), pero el aislamiento legal de Cachemira dificulta la resistencia. 2. Criminalización de la erudición Si los historiadores como Noorani y Bose son “peligrosos”, ¿qué pasa con los propios académicos de la India que critican el colonialismo británico? ¿Debería prohibirse el descubrimiento de la India por criticar el gobierno imperial? 3. Bancarrota ética Una democracia prospera en el debate, no forzado por el silencio. Como la periodista Anuradha Bhasin, cuyo libro está prohibido, escribe: “Cuando prohibes los libros, admites que no tienes contraargumento. Confiesas tu miedo a la verdad”. Conclusión: La lucha por la memoria de Cachemira La prohibición de estos libros es un acto de desesperación, una señal de que el estado teme a un público informado. Pero la historia no puede ser borrada por el decreto. Las historias de Cachemira sobrevivirán, ya sea en manuscritos ocultos, archivos digitales o historias orales susurradas. La comunidad internacional debe condenar esta censura. Los académicos, los periodistas y la sociedad civil deben desafiarlo. Porque cuando los libros están prohibidos, el verdadero crimen no es sedición, es el miedo del estado a su propia gente. La batalla por la memoria de Cachemira no ha terminado. Acaba de comenzar. El escritor es el presidente del grupo de expertos con sede en Islamabad – Instituto de Relaciones Internacionales de Kashmir (KIIR). Se le puede contactar por correo electrónico: (correo electrónico protegido)

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