Lucky Changez
Es profundamente preocupante que Quetta, la capital de Baluchistán, sufra altos niveles de contaminación a pesar de su condición de capital provincial. Una vez conocido por su aire fresco y su clima agradable, Quetta ahora está luchando con la degradación ambiental, la mala calidad del aire y la contaminación urbana sin control. Hay varias razones detrás de esta alarmante situación. En primer lugar, la ciudad carece de un sistema de gestión de residuos adecuado, lo que lleva a montones de basura en las calles y el vertido abierto. En segundo lugar, las emisiones de vehículos no reguladas, especialmente por el envejecimiento del transporte público y los rickshaws, han contribuido significativamente a la contaminación del aire. En tercer lugar, el uso generalizado de carbón y madera para calentar y cocinar durante los inviernos empeora la calidad del smog y el aire. Además, la ausencia de árboles y espacios verdes ha permitido que el polvo y el calor dominaran el medio ambiente de la ciudad. Es lamentable que a pesar de ser una capital provincial, Quetta no ha recibido la atención y la planificación que merece. Las autoridades deben priorizar el desarrollo urbano sostenible, implementar leyes ambientales, promover el transporte público e iniciar impulsos de plantación de árboles para mejorar la habitabilidad de la ciudad. La gente de Quetta merece un ambiente limpio y saludable. Es hora de acción, no negligencia.








