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Manejar que su salario esté haciendo en él.
Y no es un poco, porque los ‘paracaidistas’ Sanchistas están tomando en bruto de la entidad que todos pagamos.
La televisión pública está, una vez más, en el centro del huracán de los medios. La llegada de septiembre amenaza con reactivar los ya míticos viernes negros en RTVE, un signo inequívoco de la profunda incomodidad que cubre los escritos.
La razón es clara: los trabajadores denuncian la creciente presencia de programas y cifras externas consideradas relacionadas con el gobierno, como Jesús Cintora o Javier Ruiz, a la cabeza de espacios clave, como los idiomas malos y las mañanas 360.
Esta apuesta, lejos de apaciguar a los espíritus, ha dinamizado la relación entre la plantilla y la dirección, colocando los debates sobre la imparcialidad, el modelo público y el futuro inmediato de la cadena.
Un clima tenso: la rebelión de lo histórico
La atmósfera en los pasillos de RTVE es eléctrico. Los profesionales “de una vida” sienten que sus funciones están relegadas al surgimiento de productores y formatos externos a aquellos que acusan de no respetar las características del servicio público. Según fuentes internas y recolecta el Consejo Informativo, la asignación de espacios tan sensibles como la cobertura del Congreso PP o el Comité Federal del PSOE a Equipos Externos ha sido la caída que llena el vidrio.
El Consejo denuncia “duplicidades” en recursos humanos y técnicos, lo que implica costos innecesarios.
El problema no solo es operativo: también es ideológico y profesional. Para muchos veteranos, entregue la escalera informativa a los periodistas asociados con una línea editorial concreta, y con una dirección compartida entre los gerentes privados y generales, erosiona la independencia informativa que debe gobernar en una televisión pública.
Controversias recientes: investigación interna y presión sindical
El pico llegó este verano. El Consejo Informativo abrió una investigación formal sobre malos idiomas (presentado por Jesús Cintora) y Morñaneros 360 (con Javier Ruiz), después de recibir una avalancha de quejas internas. El enfoque es determinar si estos programas cumplen con los principios requeridos por la ley: claridad entre información y opinión, rigor, independencia, pluralismo y neutralidad. Los trabajadores insisten en que ambos formatos mezclan el entretenimiento y la información política, lo que llaman información y entretenimiento, diluyendo las fronteras fundamentales del periodismo público.
La situación es complicada cuando se observa el soporte explícito que reciben estos espacios de la dirección. El presidente de RTVE, José Pablo López, defiende públicamente tanto su continuidad como su contribución a la lucha contra la información errónea. Argumenta que el éxito de su audiencia justifica su presencia en la parrilla, incluso frente al rechazo abierto por parte del consejo o los sindicatos.
López enfatiza que “estos dos programas están siendo investigados después de recibir numerosas quejas”, pero insiste en su renovación debido al crecimiento de la participación en la pantalla. La confrontación no es solo interna: los partidos políticos como PP y VOX han cuestionado fuertemente la calidad y la orientación ideológica de estos espacios durante las últimas sesiones parlamentarias.
¿Regresan el Black Friday? Movilización inminente
Si algo ha sido claro después de las últimas reuniones entre representantes sindicales, el consejo de noticias y la dirección es que el conflicto está lejos de resolverse. La amenaza latente es el inminente regreso de los viernes negros, protestas simbólicas iniciadas durante el gobierno de los dejoy en respuesta al control político sobre RTVE. Ahora, con una carga política renovada, a partir de las asambleas y movilizaciones de septiembre en defensa del modelo público tradicional se reanudará.
Las asambleas convocadas para septiembre buscan articular una respuesta conjunta a lo que consideran una “intrusión” injustificada. El clima es similar a los años vividos: vestirse con negro todos los viernes como una protesta visible para las cámaras y los ciudadanos.
Controversias abiertas: debates sobre modelo, imparcialidad e industria
La controversia va más allá del choque puntual entre la plantilla y la dirección. Abra un profundo debate sobre el modelo de televisión pública en España:
Externalización versus Producción propia: ¿En qué medida se debe permitir a otros administrar contenido informativo? La ley marca límites claros sobre quién debería asumir una cobertura política relevante, pero las excepciones proliferan cuando hay interés estratégico desde arriba. Inmediatamente cuestionada: Para muchos trabajadores, dale voz a los protagonistas a los periodistas asociados con el entorno político del gobierno compromete el principio básico de neutralidad. El Consejo ha reiterado su preocupación por el sesgo ideológico percibido. Impacto en el público: aunque se argumenta por la presidencia que los nuevos formatos revitalizan las rayas de tiempo clave, especialmente la mañana, parte del sector considera que esto no debe ponerse al rigor profesional o los estándares éticos internos. Profesión histórica de RTVE.
Una caída decisiva para rtve
Con todos estos ingredientes, el próximo curso de televisión está especialmente convulsionado para RTVE. En ausencia de consenso interno y con una plantilla movilizada como hace años, cada decisión sobre programación política o firmas externas se analizará en detalle. Si algo une a los trabajadores veteranos hoy es su afirmación: “La televisión pública debe ser administrada por profesionales públicos”, repiten de todas las áreas.
Mientras tanto, cifras como Cintora o Ruiz continuarán admirando a sus defensores y un objetivo directo para aquellos que ven en ellos un síntoma más del creciente desacuerdo entre la dirección y los profesionales históricos.
La televisión pública española se enfrenta a uno de sus momentos más delicados. Entre los debates éticos, las presiones políticas y las luchas internas por el control informativo, está claro que el papel social e institucional de RTVE continuará siendo el objeto central del debate de los medios este otoño.









