Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, que se celebra el 4 de febrero a principios de esta semana, los expertos en salud han expresado su preocupación por el creciente número de casos de cáncer de vesícula biliar en Delhi, particularmente entre las mujeres.
A menudo confundidos con problemas digestivos comunes, los primeros síntomas como acidez, hinchazón, náuseas o dolor gástrico con frecuencia se ignoran o se tratan con antiácidos de venta libre.
Este retraso en la consulta médica conduce a un diagnóstico en una etapa tardía, cuando las opciones de tratamiento se vuelven limitadas. Las pruebas de detección y diagnóstico oportunas pueden desempeñar un papel fundamental para mejorar los resultados y la supervivencia.
El cáncer de vesícula biliar es un cáncer relativamente raro pero agresivo que se desarrolla en la vesícula biliar, un pequeño órgano ubicado debajo del hígado.
La Dra. Kavita Jain, consultora principal en patología oncológica de Apollo Diagnostic Delhi, dijo: “En Delhi, su incidencia aumenta constantemente. Las mujeres corren un mayor riesgo que los hombres, especialmente aquellas mayores de 40 años. Los factores de riesgo comunes incluyen cálculos biliares, obesidad, inflamación a largo plazo de la vesícula biliar, infecciones y un estilo de vida sedentario. El cáncer de vesícula biliar a menudo se denomina cáncer silencioso porque sus primeros síntomas se pasan por alto fácilmente. Los primeros síntomas suelen ser vagos e inespecíficos, como acidez persistente, malestar abdominal, hinchazón, náuseas, pérdida de peso inexplicable o dolor en la parte superior derecha del abdomen. Debido a que estos signos imitan problemas digestivos habituales, casi entre el 70 y el 80 por ciento de los pacientes son diagnosticados en una etapa avanzada.
El Dr. Kavita añadió además: “El diagnóstico temprano juega un papel fundamental en la mejora de los resultados en el cáncer de vesícula biliar. Las investigaciones, como la ecografía abdominal, suelen ser el primer paso para identificar anomalías, mientras que las tomografías computarizadas con contraste y las resonancias magnéticas ayudan a evaluar con precisión la extensión de la enfermedad.
Los análisis de sangre, incluidas las pruebas de función hepática y los marcadores tumorales, proporcionan pistas adicionales que no deben pasarse por alto. En algunos casos, las investigaciones endoscópicas ayudan a confirmar el diagnóstico en una etapa temprana y tratable. Cuando las pruebas se realizan a tiempo, el tratamiento se puede planificar de forma más eficaz, a menudo con intervenciones menos agresivas.
Esto mejora las tasas de supervivencia y la calidad de vida. Las mujeres con cálculos biliares o síntomas digestivos prolongados deben buscar atención médica lo antes posible en lugar de ignorar el malestar persistente”.









