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La Paz en Moncloa, y en La Mareta, ha saltado el aire para el premio por el Ministerio del Interior de un contrato de 12.3 millones de euros a Huawei para la administración y el almacenamiento de oyentes telefónicos judiciales, datos confidenciales que afectan la seguridad del estado.
Ya en junio de 2023, la Comisión Europea dejó negro sobre blanco, con un tamaño de fuente perfectamente legible, que Huawei y ZTE presentan “riesgos sustancialmente más altos” que el resto de los proveedores 5G y dejaron una recomendación inequívoca: “Aplicar restricciones o excluir” a la compañía china.
En la jerga de la diplomacia comunitaria, eso es equivalente a endurecer el botón de alarma.
El Partido Popular (PP) ha aprovechado la oportunidad para lanzar acusaciones duras contra el gobierno de Pedro Sánchez, lo que sugiere que la decisión está motivada por los “enlaces” del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero con la República Popular de China y, por extensión, con la multinacional tecnológica asiática.
Alma Ezcurra, subsecretaria de coordinación del sector del PP, ha ofrecido cuatro datos que deja al gurú político del gurú político de Begoña. “La primera vez que el gobierno contrató con Huawei fue en 2004, gobernando Zapatero”, recordando que el actual jefe de seguridad de Huawei en España, Segundo Martínez, fue responsable de la seguridad en La Moncloa durante los gobiernos socialistas de Zapatero.
Otro detalle que no escapa a lo popular es que la compañía de las hijas de Zapatero contratada en 2021 con la compañía china.
Finalmente, recuerde que la compañía que lleva los asuntos públicos de Huawei en Escala es la firma de Pepiño Blanco.
Para Ezcurra, no se trata solo de amigos: “Es una cuestión de seguridad nacional”.
No es una broma menor: la Academia Aérea General de San Javier (Murcia), la Base Aérea Morón de la Frontera (Sevilla) y los edificios de la Unidad Militar de Emergencia (UME), entre otras instalaciones militares, son monitoreados por cámaras de compañías chinas Hikvision y Dahua.
La tecnología de estas dos compañías chinas, vinculada al gobierno de Beijing, que ha sido vetada durante años en los Estados Unidos, Australia, Canadá y el Reino Unido, está presente en las instalaciones militares, los ministerios, controla la red ferroviaria e incluso el acceso a La Moncloa.
Una relación con la historia
La historia de los contratos entre la administración española y Huawei comienza, según la historia popular, en los primeros años del mandato de Zapatero, cuando la compañía china comenzó a tejer una red de contactos en la administración pública. El PP insiste en que el “calzado” ha servido como una pasarela para que la compañía alcance una posición privilegiada en España, a pesar de las advertencias de la Unión Europea y los Estados Unidos sobre los riesgos de espionaje inherente a la tecnología de Huawei. No es la primera vez que el ex presidente está indicado por sus supuestas conexiones con el gigante asiático: en 2021, la compañía de las hijas de Zapatero firmó contratos con Huawei, coincidiendo con la contratación de Víctor de Aldama como asesor externo de la tecnología, a la velocidad de 12,000 euros por mes.
Para agregar más leña al fuego, el mismo Martínez, ahora jefe de seguridad de Huawei en España, ocupó esa misma posición en el Moncloa Bajo Zapatero, alimentando las sospechas de “puertas giratorias” que tanta indignación de la opinión pública española.
El contrato bajo la lupa internacional
El acuerdo no solo ha generado un terremoto político interno; También ha causado una notable incomodidad en Washington, quien ha transferido su preocupación al gobierno español por considerar a Huawei una amenaza potencial para la seguridad occidental. En los Estados Unidos y una buena parte de la Unión Europea, la compañía es vetada en una infraestructura crítica debido a la sospecha, no confirmada, pero se niega con redondez, que colabora con los servicios de inteligencia chinos, como lo requiere una ley del gigante asiático aprobado en 2017.
Las alarmas saltaron a ambos lados del Atlántico cuando se supo que Huawei administrará a los oyentes de la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y otros organismos públicos. El miedo es que, según la legislación china, cualquier compañía en ese país debe proporcionar a las autoridades la información que requieren, incluso si se almacena fuera de sus fronteras.
El Congreso de los Estados Unidos ha pedido al Director Nacional de Inteligencia que revise la política de intercambio de información con Madrid para evitar posibles filtraciones al Partido Comunista Chino. Mientras tanto, Bruselas observa el asunto con una creciente preocupación, en un contexto en el que las relaciones entre la UE y China están pasando por momentos de tensión.
¿Qué deberían Zapatero, Sánchez y el PSOE a China? pic.twitter.com/2haqpkx9n8
– Juan Bravo Baena (@JuanBravobaena) 5 de agosto de 2025
El gobierno se defiende a sí mismo: “demagogía” y garantiza
El ejecutivo de Pedro Sánchez ha llegado a las críticas defendiendo que todas las comunicaciones y la ciberseguridad en España están “totalmente garantizadas los más altos estándares europeos”. El ministro de Relaciones Exteriores, José Manuel Albares, describió las acusaciones de la oposición como “demagogía” y ha insistido en que España no tiene que asistir a “advertencias de tercera parte”, en clara referencia a los Estados Unidos y la UE.
Desde el Ministerio del Interior, se asegura que el premio cumpla con el esquema de seguridad nacional y que los sistemas de almacenamiento Huawei no implican “ningún riesgo de seguridad”, ya que toda la información almacenada “pertenece al cliente y es a su disposición exclusiva”. Huawei, por otro lado, sostiene que sus productos cumplen estrictamente con las regulaciones españolas y europeas, y que el hardware contratado, un año dorado, “no tiene acceso a los datos del cliente”.
Los bordes del caso: ciberseguridad, puertas giratorias y vestíbulos
A la controversia política se agregan las advertencias de los expertos en ciberseguridad, que consideran “irresponsables para atreverse a Bruselas” y señalan que la gestión de datos confidenciales por parte de una compañía bajo la órbita del régimen chino aumenta los riesgos inexpresables para la seguridad nacional. En palabras de un experto consultado por medios nacionales, “no hay garantía de que la información almacenada no pueda estar sujeta a vigilancia o acceso por parte de terceros”, lo que cuestiona la confiabilidad de los sistemas contratados.
El caso es aún más complicado con la aparición de nombres conocidos en los alrededores de Huawei en España. La reunión entre la Dirección de Tecnológica y el Ministro Miquel Iceta después de la contratación de Aldama como asesor externo, y la mención del ‘esposo’ de Iceta en las notas de Koldo García, exasor de la Ministerio de Transporte, ha alimentado la teoría de que el gigante chino hábilmente el arte del Lobby y las redes en las espinas altas.
Reacciones políticas y parlamentarias
El PP ha anunciado una batería de preguntas parlamentarias y exige la aparición de los ministros de defensa, interior, justicia y extranjero para dar explicaciones para el contrato y los supuestos vínculos con el “zapato”. Mientras tanto, el gobierno intenta cerrar las filas y proyectar una imagen de normalidad y cumplimiento regulatorio. En la trastienda, el debate sobre la soberanía tecnológica, la dependencia de los proveedores extranjeros y la protección de datos confidenciales permanecen abiertos y más calurosos que nunca.
Curiosidades y datos llamativos
El contrato con Huawei no es el primero que los signos multinacionales en España: en 2021, la compañía de las hijas de Zapatero también firmó acuerdos con la tecnología china. La compañía china ha sido vetada en infraestructuras críticas en los Estados Unidos y varios países de la Unión Europea, pero en España es una de las más avanzadas del mercado, aunque su control final siempre ha generado controversia para su origen chino. El segundo Martínez, jefe de seguridad de Huawei en España, fue por años responsable de la seguridad en Moncloa bajo los gobiernos socialistas, que alimenta la teoría de las “puertas giratorias”. La ley china de 2017 obliga a todas las empresas, incluso fuera de China, a colaborar con sus servicios de inteligencia si son necesarios. Detalles que no pasan desapercibidos en el contexto actual de la Guerra Fría tecnológica. El gobierno insiste en que España cumple con los más altos estándares de ciberseguridad de la Unión Europea y que la información confidencial está “blindada” con cualquier interferencia externa.









