Más información
Nunca antes de comprar pan, carne, huevos o pescado había significado un gran esfuerzo para el bolsillo en España. La escalada de precios desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa se ha convertido en un fenómeno diario para millones de familias. Si se permiten entre 50 euros anteriores llenar dos bolsas en el supermercado, ahora solo regale una.
El hecho más contundente: de julio de 2018 a febrero de 2025, los alimentos han aumentado un 37,9%, según varios estudios independientes y datos oficiales. Es la mayor subida en tres décadas, triplicando el ritmo registrado durante el mandato anterior de Mariano Rajoy. No se trata solo de percepciones; Las cifras reflejan una realidad que ahoga a los consumidores.
¿Por qué la canasta básica ahora es tan costosa?
El pan, la leche, los huevos y el pescado conducen las subidas. Estos productos esenciales han sido afectados por factores globales y nacionales. La retirada de las ventas fiscales, como el IVA reducido, ha aumentado aún más los productos como el aceite de oliva, la pasta y los cereales. Los fenómenos climáticos extremos, especialmente la sequía entre 2022 y 2023, han reducido la producción agrícola nacional y europea. El aumento de la energía después de la Guerra de Ucrania ha provocado costos en toda la cadena alimentaria.
El impacto real en los hogares
Hoy, 14 de agosto de 2025, llenando la despensa cuesta casi un 40% más de siete años. El IPC general acumulado bajo Sánchez es del 21-22%, pero los alimentos básicos han aumentado mucho más rápido, con picos históricos como el 16.6% anual registrado en febrero de 2023.
Las consecuencias son palpables:
Los salarios apenas han crecido: solo 663 euros acumulados desde 2018 en comparación con una pérdida real de poder adquisitivo que excede los 1.400 euros por persona. El gasto alimentario mensual es cada vez más una mayor proporción del presupuesto familiar. La ayuda y los beneficios sociales no compensan la pérdida de capacidad de compra.
La advertencia del Banco de España
El Banco de España ha sido claro: los precios seguirán siendo altos durante al menos todo el año presupuestario. En su último informe indica tres razones principales:
La energía cuesta un alto por las tensiones internacionales y el aumento del petróleo y el gas. Fenómenos climáticos extremos derivados del cambio climático. La retirada progresiva de las medidas fiscales que tenían una inflación alimentaria temporal.
Los pronósticos apuntan a una moderación muy lenta; A finales de este año, se espera una inflación de alimentos cercano al 3%, pero lejos de regresar a los niveles de prepago.
¿Qué está haciendo el gobierno?
Durante la energía y la crisis alimentaria derivada del conflicto ucraniano, el ejecutivo aplicó ventas de IVA temporales en productos básicos. Sin embargo, estas medidas se han retirado progresivamente en 2025, lo que ha causado nuevos precios.
Paralelamente, el gasto público se ha mantenido alto y se ha centrado en artículos y subsidios sociales. Los economistas independientes advierten que este modelo no puede contener inflación o mejorar el poder adquisitivo promedio. De hecho, el PIB per cápita permanece estancado y dopante por la creciente deuda pública.
Efecto directo sobre el consumo
La subida continua está transformando los hábitos:
La demanda de marcas blancas y productos frescos más baratos crece. Los hogares cortan compras superfluas y ajustan los menús semanales. Los mercados tradicionales pierden clientes frente a grandes cadenas que pueden negociar precios.
Alerta de asociaciones de consumidores sobre un riesgo real: muchos ciudadanos están renunciando a alimentos o proteínas frescas debido a su alto costo.
Las causas estructurales detrás del aumento
Más allá de la historia política, los factores estructurales son claros:
España depende más y más importaciones para satisfacer su demanda básica. Los costos logísticos han aumentado con las crisis internacionales. Las reformas laborales recientes no han creado un empleo estable o mejor remunerado; Casi 700,000 trabajadores permanentes discontinuos permanecen inactivos fuera del cálculo oficial. La falta de incumplimiento fiscal ha hecho que cada mejora salarial se neutralice por impuestos no compuestos al IPC.
¿Cuánto durará esta situación?
El consenso entre los analistas es claro: aunque la inflación general puede moderarse hacia el objetivo europeo del 2% en uno o dos años, los alimentos seguirán siendo costosos debido a condiciones estructurales difíciles para revertirse a corto plazo.
El consumidor español debe prepararse para vivir con altos precios al menos hasta finales de 2026. La combinación entre choques externos (guerra, clima) e inercia interna (altos impuestos, alto gasto público) complica una vuelta rápida a niveles asequibles.
La pregunta ya no es si los precios del pan o la carne reducirán este año; Es cómo las familias adaptarán sus hábitos para sobrevivir a un entorno donde llenar una bolsa cuesta tanto como siempre.









