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Duro y en la boca.
Aprovechando el hecho de que el esposo de Begoña todavía está bajo la cama del sol, Pamnza al sol en el Palacio de la Mareta, como si la tragedia del fuego no estuviera con él.
En medio de un agosto abierto, con las llamas devorando hectáreas a un ritmo alarmante y las carreteras cortadas en los medios de comunicación de España, la crisis de los incendios forestales se convierte en un campo de batalla político.
Alberto Núñez Feijóo, líder del partido popular, protagonizó el viernes 15 de agosto de 2025, una ofensiva contundente contra el ejecutivo de Pedro Sánchez, que acusa de inacción y falta de pronóstico de lo que califica como “crisis nacional”.
Feijóo no ha mordido la lengua: exige el despliegue inmediato del ejército y no ahorra reproches al gobierno social por su “pachorra” y sus “provocaciones” hacia las comunidades autónomas.
Hoy, el 15 de agosto de 2025, el escenario es poco alentador: más de 100,000 hectáreas, tres muertos, docenas de heridos, incluidos cuatro militares del UME en Yeres, y una segunda mitad del mes que, según los propios expertos y los propios líderes políticos, pueden ser incluso peores que el primero.
Los incendios han marcado el puente de agosto: siete carreteras cortadas, trenes suspendidos a Galicia y retenciones kilométricas que prueban la paciencia de los verananos y los vecinos.
Palacios del Sil: epicentro de drama y política
El termómetro político ha aumentado varios grados en Palacios del Sil (León), donde Feijóo ha visitado el puesto de comando avanzado con el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. Allí, rodeado de brigadas agotadas y comandantes militares visiblemente preocupados por la evolución del fuego, ambos líderes han coincidido en un mensaje: esto solo ha comenzado. “Estamos en una situación sin precedentes. La mayor parte de España está viviendo una crisis nacional. Y si no llueve o reduce las temperaturas, los peores restos”, sentenció Feijóo en un tono serio.
El líder popular ha apelado a su experiencia como ex presidente gallego, “he estado administrando incendios 14 años”, para reclamar una respuesta coordinada y contundente. No se trata solo de recursos: “Es el momento de una política estatal y olvidar la política de mal estado de los groseros tweets que sorprenden cuando provienen del gobierno”, dijo antes de los medios de comunicación.
Feijóo exige acción militar sin rodeos
La petición de la estrella: exhibir el ejército. Feijóo solicita refuerzos extraordinarios (modina pesada, vehículos anfibios, retroceso) para apoyar el trabajo de extinción, evacuación y suministro en las áreas más afectadas. “No podemos pensar que con los medios actuales podremos. Pido que el ejército ponga todos sus medios operativos para ayudar en la extinción”, reiteró insistentemente.
Por supuesto, el líder del PP se mata: no está reclamando oficialmente la Declaración del Nivel 3 (lo que implicaría el mando directo del Ministerio del Interior), sino que insta a Sánchez a anticipar y asumir que esto no es solo asunto autónomo sino nacional.
Mientras tanto, Mañueco ha solicitado una conferencia de presidentes para coordinar los esfuerzos estatales y regionales, un gesto inusual a mediados del verano, y ambos han acordado resaltar el trabajo sobrehumano de la Unidad Militar de Emergencia (UME), cuyas tropas ya han sufrido varias lesiones graves.
Una gestión de incendios cruzados
Las críticas van mucho más allá del despliegue material. Feijóo acusa al gobierno central no solo de lentitud (“¿Cómo es posible que hayan tomado diez días pedir ayuda a la Unión Europea?”), Sino también que “provocen” a las comunidades autónomas de sus cuentas oficiales o con declaraciones que, según él, buscan desviar las responsabilidades o generar confusión. Para Feijóo, esta actitud no tiene precedentes: “que están causando gobiernos regionales que están manejando en el campo no ocurre en ninguna democracia occidental”.
El Ministerio de Transición Ecológica niega haber reducido los medios en comparación con el año anterior e insiste en que el presupuesto de extinción ha crecido casi un 30%, pero la percepción del terreno es muy diferente. El entorno entre el responsable autónomo es tenso; Algunos admiten sentirse solos o infringidos mientras contemplan cómo se extienden los frentes activos.
El precio humano y logístico del desastre
La devastación ambiental se acompaña de un considerable costo humano y logística:
Tres fallecidos en solo diez días. Cuatro militares heridos en el trabajo de extinción cerca de Yeres. Más de 400 personas evacuaron solo este viernes debido al avance incontrolable del incendio. Corte de carreteras principales de asedio. Las riendas suspendidas entre Castilla y León y Galicia, incluidas líneas clave, como Madrid-Ferrol-. Primeras retenciones masivas del puente festivo, con familias atrapadas durante horas.
Entre las historias más dramáticas, los desalojos forzados se destacan en pequeñas ciudades como Protrusiones o Fasgar (León), donde los vecinos abandonan sus hogares sin saber si pueden regresar o encontrar algo reconocible entre las cenizas.
El factor climático: ¿Qué pasa si sigue siendo el peor?
El pronóstico del tiempo no ayuda: las temperaturas superiores a 30ºC, la humedad relativa de menos del 30% y los vientos superiores a 30 km/h (lo que llaman la regla fatídica del “30-30-30”) constituyen el caldo perfecto para los nuevos focos. Feijóo advierte: “La segunda quincena puede ser peor que la primera; septiembre puede ser aún peor”. El miedo a revivir episodios como los planes gallegantes o extremaduranes sobre otras regiones aún relativamente indemne.
Y aunque no todos comparten su diagnóstico apocalíptico, Mañueco intenta lanzar mensajes optimistas que garantizan que “somos mejores que ayer”, la verdad es que rara vez tenía tanta unanimidad sobre la gravedad estructural del problema.
Entre acusaciones y llamadas ciudadanas
En medio del rifirrafe institucional, Feijóo también lanza un mensaje a nivel de la calle: solicita la máxima colaboración ciudadana a las posibles evacuaciones (“lo primero es la vida humana”) e insta a denunciar cualquier movimiento sospechoso ante las fuerzas policiales porque, según su estimación, hasta el 80% de los incendios podrían ser intencionalmente intencionalmente. No hay falta de comentarios irónicos entre los bomberos veteranos: “Si todos prestan atención a la protección civil, ahorraríamos muchos disgustos”.
Los titulares ocurren mientras los vecinos esperan debajo de los cielos cubiertos por cenizas finas. En muchas áreas rurales, un dicho renunciado ya está circulando: “Aquí no tienes que mirar el clima; es suficiente para oler el aire”.
Curiosidades inesperadas después de las llamas
El UME ha tenido que improvisar un hospital móvil cerca del incendio más virulento en Yres para atender tanto a lesionados como a los residentes afectados por la inhalación. En Palacios del Sil, las máscaras FFP2 se agotaron antes de incluso el agua embotellada. Algunos trenes gallegantes suspendidos #FueGopolitic se escabulleron este viernes entre las tendencias nacionales con memes sobre quién tiene más “Pachorra”, si Sánchez o cierta cabra de montaña avanzan huyendo cuesta abajo.
A veces España se quema … también en las redes sociales.








