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España asiste a una revolución democópica sin precedentes de la restauración democrática.
Las encuestas más recientes revelan que Alberto Núñez Feijóo ha logrado consolidar una ventaja que ya excede dos millones de votos sobre Pedro Sánchez, en un contexto marcado por el desgaste socialista y la descomposición de sus socios a la izquierda.
La noticia llega en un momento particularmente delicado para el bloqueo progresivo, temblando por los sucesivos escándalos de corrupción y las luchas del intestino que han dejado sus bases desconcertadas y, lo que es peor, desmovilizado.
El último barómetro preparado por la cifra de electrocracy.com en 151 asienta el potencial del partido popular, que se acerca a 8,8 millones de votantes y con un porcentaje de votación del 35,2%.
En contraste, el PSOE se apresura a 111 diputados (y aún menos si la fragmentación entre agregar y podemos no lo favoreció en el elenco), con una intención promedio de 26.9% y solo 6.7 millones de fieles.
La brecha entre los bloques es abismal: mientras que PP y VOX agregarían 19 estúpidos, los partidos del muro progresivo permanecerían alrededor de 152, siendo generoso, lo que haría que cualquier mayoría alternativa no sea inviable para el bipartidismo reforzado actual.
El hipermovilizado a la derecha frente a una izquierda “empedrada”
La fotografía política actual muestra un derecho movilizado como nunca antes, impulsado tanto por el efecto de desgaste del gobierno como por la irritación ante los escándalos que han salpicado a figuras clave del socialismo. Nombres como Santos Cerdán, José Luis Ábalos o Koldo García ya resuenan como símbolos de un escenario marcado por sospechas e investigaciones judiciales que han socavado seriamente la confianza ciudadana en el ejecutivo de Sánchez.
La izquierda, mientras tanto, parece “abarrotada” (parafraseando la sensación recolectada por varios analistas) y se sumergió en una pérdida alarmante de fuelles. Entre PSOE, Add y Podemos han perdido no menos de 2.7 millones de votantes desde 2023. El PSOE queda casi 1.2 millones; Agregue otros 1.5 millones; Apenas podemos resistir un puñado de asientos residuales.
“La legislatura está muerta”, dice Ione Brarra, mientras que en Ferraz se limitan a replicar: “Si estuvieran realmente muertos, no se atreverían a decirlo”.
El ascenso imparable del PP y VOX
Los datos son abrumadores:
El PP gana 600,000 nuevos votantes con respecto a los últimos generales y agrega 2.2 puntos porcentuales. Vox aumenta 2.1 puntos, más de 550,000 votantes adicionales, y consolidó su electorado más fiel (el 85% repetiría la votación). El bloque conservador amplía su ventaja a la izquierda a 11.5 puntos, cuando en los últimos generales esa distancia era apenas testimonio.
Esta dinámica se traduce no solo en votos sino también en escaños: el PP podría tocar la mayoría absoluta agregando solo la abstención de Vox y la coalición canaria para invertir al presidente de Feijóo. Por primera vez durante décadas, hay aquellos en Génova que ven posible para gobernar sin depender de pactos inestables o tareas incómodas.
La izquierda pierde la base social: fractura y incertidumbre
El colapso progresivo tiene varios bordes:
El PSOE solo conserva el 64-72% de sus votantes (según las encuestas), perdiendo más del 8% directamente hacia el colapso de la PP.MAR; Tan pronto como logra mantener el 45% de los que lo apoyaron en 2023. Aún más preocupante: uno de cada cuatro votantes antiguos prefiere ahora que podemos u otras opciones. Podemos sobrevivir con cuatro diputados (un 4% esbelto de los votos), pero ni siquiera tocar su influencia pasada. El bloque de minorías nacionalistas (ERC, juntas, eh bildu …) ni ayuda: bajo más de un punto con respecto al punto del resultado.
El electorado progresivo también muestra una tendencia preocupante al desapego: la abstención crece especialmente entre las mujeres jóvenes y los antiguos partidarios socialistas. La narrativa oficial sobre conspiraciones de los medios ya no moviliza o convence a sus propios militantes.
Feijóo comienza el asalto final con un PP renovado
En este contexto favorable para lo popular, Feijóo enfrenta el desafío del “asalto final” con un juego renovado y de margen para fallar. Las expectativas electorales generan presión interna, pero también renovaron entusiasmo después de años de viaje a través del desierto. En Génova, se respira la precaución: nadie quiere confiar con anticipación, pero existe la confianza de que la ola azul puede ser imparable si no se cometen errores graves en los próximos meses.
El liderazgo sólido y pragmático de Feijóo ha permitido reconstruir puentes con sectores moderados e integrar diversas sensibilidades en el partido. El desafío ahora será manejar esa mayoría potencial sin perder apoyo hacia VOX o dar terreno al impulso de los medios del nuevo populismo digital.
Curiosidades y datos para no perder la perspectiva
Vox se consolida como un favorito entre los jóvenes urbanos; Su fidelidad electoral supera incluso la de PP. El fenómeno “salf” (el partido ha terminado) logra capturar votos desencantados tanto de VOX como del espacio progresivo, ya alcanzando un importante 2.5%nacional. 2011.
Todo indica que España enfrenta meses decisivos en los que las matemáticas parlamentarias tendrán menos margen para las sorpresas que nunca … a menos que algún nuevo escándalo o giro inesperado vuelva a poner todo. Porque si algo nos ha enseñado esta legislatura es eso, aunque algunos dan todo por muerto … siempre puede haber un último giro.