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El mercado de puntos DGT Black: el negocio secreto que desafía el sistema y la licencia de conducir

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En los últimos años, el trueque de puntos de licencia de conducir se ha convertido en una fórmula habitual para esquivar las sanciones de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Hoy, 23 de agosto de 2025, es suficiente ingresar a las plataformas de compra y venta entre las personas para verificar cómo la oferta de puntos circula con la impunidad total.

El mecanismo es tan simple como efectivo: se anuncian los productos suaves: un bolígrafo a 400 euros, un conjunto de neumáticos o incluso un papel simple, y, como “regalo”, se ofrecen los puntos necesarios para evitar el retiro de la tarjeta.

Este negocio clandestino ha sofisticado en los últimos meses.

Los anuncios generalmente se disfrazan de burlarse de los controles, pero el mensaje es claro: entre 75 y 100 euros, el punto, cualquier conductor puede encontrar a alguien dispuesto a asumir la sanción y parecer responsable en el archivo DGT.

Por lo tanto, quien realmente ha cometido la infracción mantiene su equilibrio de puntos intactos, mientras que el “donante” recibe una compensación financiera directa.

Trucos familiares y bancos de puntos

Picaresque no se limita a los extraños: muchos conductores recurren a parientes, especialmente a las personas mayores que apenas usan el automóvil, para aparecer como delincuentes. Los abuelos, tíos o incluso amigos que conservan todos sus puntos se convierten en “bancos de punto” de la familia auténtica.

En la práctica, asumen la pérdida de puntos a cambio de que el verdadero delincuente pague la multa económica.

El sistema de sanción DGT, basado en la identificación del conductor en caso de una multa, facilita esta práctica.

Si el jefe del vehículo no era el que conducía en el momento de la infracción, puede señalar a otra persona a cargo, y es aquí donde ocurren la mayoría de los fraudes.

Los expertos en tráfico reconocen que, excepto en los pocos casos en que la Guardia Civil para e identifica al conductor en la Ley, es casi imposible detectar este tipo de suplantaciones.

Consecuencias legales: un delito grave, pero poco perseguido

La venta y compra de puntos de tarjeta no solo es inmoral, sino que también constituye un delito grave según el Código Penal español.

La suplantación de identidad y la falsedad documental pueden conducir a un encarcelamiento de tres a seis años, además de multas económicas de 6 a 24 meses y descalificación para ejercer funciones públicas en el caso de los funcionarios.

Sin embargo, la percepción social es que el riesgo de ser descubierto es bajo, y la falta de controles efectivos contribuye a la expansión del fenómeno.

DGT ha reconocido la dificultad para erradicar el mercado de puntos negros.

A pesar de usar alertas de computadora y controles cruzados, la gran cantidad de archivos y la falta de identificación directa en la mayoría de las sanciones de tráfico dejan la puerta abierta a la trampa. Solo cuando hay una investigación específica o una queja, estos fraudes se descubren.

La economía de fraude: precios y mecanismos

El precio de mercado varía según la urgencia y la cantidad. Lo más común es pagar entre 75 y 100 euros por punto, aunque en algunos casos se han visto anuncios que ofrecen varios paquetes de puntos para cifras más altas. En situaciones extremas, donde el delincuente enfrenta la pérdida total de permiso y depende de él para trabajar, la voluntad de pagar crece significativamente.

En otros países, como Francia, este mercado negro ha ido más allá: las tarjetas de las personas fallecidas permanecen activas y se utilizan para atribuir infracciones, llegando a hasta 1,000 euros por saldo completo.

Allí, la presión social y de medios ha obligado a las autoridades a cruzar datos con los registros de la muerte para cerrar esta ruta, pero en España la venta de puntos sigue siendo un negocio emergente, especialmente a través de redes sociales y plataformas de publicidad.

Una pregunta en cuestión: ¿Qué puede hacer el DGT?

El DGT ha reforzado en los últimos meses sus campañas de control y concientización, y estudia reformas legales para endurecer las sanciones. Sin embargo, la realidad es que, si bien la identificación del conductor depende de la declaración del propietario del vehículo, el sistema seguirá siendo vulnerable al fraude.

Entre las medidas propuestas están:

Mejore la tecnología de identificación de carreteras para vincular la infracción y el conductor al mismo tiempo. Mira los datos con el registro de la muerte participar en fraude de puntos.

Impacto social y seguridad vial

El auge del mercado de puntos negros no es solo una burla del sistema de sanciones, sino que también pone en control la seguridad vial. Los conductores de recuperación, que deben separarse de la circulación, continúan liderando gracias a la compra de puntos, lo que aumenta el riesgo de accidentes y reduce la efectividad de las políticas de prevención.

Por otro lado, los puntos de los puntos alimentan una economía sumergida que escapa a cualquier control fiscal o laboral, y genera un sentimiento de desigualdad entre aquellos que cumplen con la ley y aquellos que encuentran atajos. El resultado es un sistema percibido como injusto y fácilmente manipulable, lo que amenaza con erosionar la confianza en el trabajo del DGT y en el estado de derecho.

La necesidad de reformar el sistema y proporcionar al DGT mejores herramientas tecnológicas y legales es urgente. Mientras tanto, el mercado de puntos negros continúa creciendo, convirtiéndose en un reflejo de picaresque e ingenio, pero también del vacío legal y la falta de recursos para combatir el fraude en el camino.

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