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El IBEX 35 y todos los mercados financieros caen o agitan por Trump y antes de la inminente caída del gobierno francés

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Las intercambios de valores europeos experimentan descensos después de las recientes presiones de Donald Trump en la Reserva Federal (Fed), que incluyó el despido de un gobernador nombrado en la era Biden y amenazas para imponer nuevos aranceles y restringir las exportaciones de chips a los países que mantienen sus tarifas digitales.

Además, en la sesión del martes, los inversores están procesando el anuncio de una moción de confianza del gobierno francés, informado ayer por el primer ministro François Bayrou, fechado en la fecha del 8 de septiembre.

En este contexto, IBEX 35 registra una caída del 0.6%, de 15,160 puntos, mientras que el CAC francés pierde 1.5%, con momentos en que disminuyó hasta un 2%.

En este día, la agenda macroeconómica carece de datos relevantes, esperando el PIB de los Estados Unidos, que se publicará el próximo jueves.

La Bolsa de París se ha dado el martes bajo un clima de máxima tensión.

Las acciones caen fuertemente y los bancos lideran las pérdidas, lo que refleja el nerviosismo de los inversores a la caída más probable del gobierno francés en moción de confianza convocada para el 8 de septiembre. El epicentro del terremoto: el plan de ajuste presupuestario de François Bayrou, respondido por todos los partidos de oposición y con pocas opciones para sobrevivir a la votación parlamentaria.

La bolsa y los bancos, en el ojo del huracán

Las figuras hablan por sí mismas. En la primera hora, el índice CAC-40 se dejó más del 2%, por debajo del umbral simbólico de los 7.600 puntos. El lunes ya había dado un 1,59% después del anuncio de Bayrou, pero el martes el castigo se ha acelerado. Los grandes bancos franceses son las principales víctimas:

Société Générale: –7.67%BNP Paribas: –7.05%Crédit Agricole: –6.31%axa: –5.64%

El colapso refleja la incertidumbre sobre la estabilidad política y fiscal de Francia. Los bancos nacionales tienen grandes volúmenes de deuda pública de gala, lo que los expone directamente a cualquier volatilidad en los mercados soberanos. La prima de riesgo francés también se recuperó a 77.2 puntos básicos en comparación con los 75.2 anteriores, otra clara indicación de nerviosismo de inversión.

Antecedentes: inestabilidad crónica

El contexto político es crucial para comprender esta reacción del mercado. Desde junio de 2024, cuando el presidente Emmanuel Macron disolvió la Asamblea Nacional después de una crisis institucional, Francia vive instaladas en un bloque parlamentario. Las primeras elecciones dieron como resultado una cámara dividida en tres bloques: izquierda, macronistas y extrema derecha. El actual primer ministro, François Bayrou, llegó al cargo en diciembre después de la caída debido a la moción de censura de su predecesor.

Bayrou ha prometido un presupuesto austero para 2026 con recortes por valor de 44,000 millones de euros, incluso como medidas controvertidas como la supresión de dos vacaciones y recortes en programas sociales. El objetivo es reducir el déficit público del 5,8% del PIB registrado en 2024 a 4.6% en 2026 y abordar el límite europeo del 3% antes de 2029.

Sin embargo, la popularidad del gobierno está en mínimos históricos y la oposición ha cerrado rangos contra el ejecutivo. Todos los partidos relevantes, incluido el Grupo Nacional (RN), Francia Insumisa (LFI), socialistas y ambientalistas, han anunciado su voto negativo a la moción de confianza. El jefe socialista Boris Vallaud fue abrumador: “François Bayrou no ha optado por el diálogo, sino por la liquidación”.

¿Qué puede pasar después del 8 de septiembre?

La perspectiva más realista hoy, 26 de agosto de 2025, es que el gobierno caerá en el voto parlamentario. Si eso sucede:

Renuncia inmediata del primer ministro Bayrou. El presidente Macron podría designar un nuevo jefe de gobierno para tratar de tejer una mayoría alternativa. Si no hay un acuerdo viable entre las fuerzas políticas, la puerta se abriría a nuevas elecciones legislativas tempranas.

Todo esto sucede, mientras que Francia enfrenta una deuda pública equivalente al 114% del PIB, el tercero más alto en el euro después de Grecia e Italia, y una presión creciente sobre su prima de riesgo.

Reacciones desde adentro y por fuera

El Ministro de Economía francés, Eric Lombard, reconoció el martes en Francia Inter que “no diré que el riesgo (de la crisis financiera) no existe”, aunque defendió la solidez estructural francesa y su capacidad para encontrar una solución rápida si el voto parlamentario falla.

Mientras tanto, de sectores como Insumisa Francia, se subraya que “debemos prevenir a Macron por un nombre por tercera vez a un primer ministro que haría la misma política”, en palabras recientes de Jean-Luc Mélenchon.

La tensión política no solo preocupa a los mercados financieros. También hay llamadas de sindicatos y movimientos sociales para bloquear a Francia con huelgas si el plan presupuestario prospere, una verdadera amenaza para la vida económica cotidiana.

Impacto internacional e implicaciones económicas

El caso francés se observa cuidadosamente de las principales capitales europeas y organizaciones internacionales. Una crisis política prolongada podría afectar negativamente no solo el costo del financiamiento francés sino también todo el euro. El miedo a una crisis sistémica similar a la vivida durante la última década no es infundada.

Los analistas señalan varios escenarios posibles:

Un nuevo gobierno con un perfil tecnocrático o apoyado por una gran coalición. Elecciones tempranas que podrían reforzar aún más las fuerzas populistas. Presión del alcalde en los mercados si persiste el bloqueo institucional. Debate europeo sobre reglas fiscales más flexibles para evitar una mayor infección.

En cualquier caso, el resultado tendrá consecuencias inmediatas para los mercados financieros y para las políticas económicas tanto dentro como fuera de Francia.

Hoy, 26 de agosto de 2025, todo indica que Francia vivirá una nueva fase crítica marcada por la volatilidad política y financiera. El mercado de valores parisino y sus bancos ya están pagando ese precio, mientras que los actores políticos buscan, sin éxito hasta ahora, fórmulas para estabilizar el país. El resultado final dependerá no solo del voto parlamentario sino también de la capacidad francesa para reinventar el consenso en el medio de la tormenta.

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