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Dos meses de angustia y misterio: la desaparición de Matilde Muñoz en Indonesia todavía no responde

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El caso de Matilde Muñoz Cazorla, una mujer gallega de 72 años desapareció durante casi dos meses en la isla indonesia de Lombok, ha puesto instituciones, policías y cuerpos familiares.

La última vez que alguien tuvo contacto con ella fue el 1 de julio, en las inmediaciones del Hotel Bumi Aditya, en Senggi Beach, donde había pagado 20 noches por adelantado.

Desde entonces, el silencio y la falta de respuestas han alimentado la desesperación de sus familiares y han convertido el caso en un ejemplo de inmovilidad institucional y falta de coordinación internacional.

Hoy, 29 de agosto de 2025, la búsqueda de los avances ferrolana a un ritmo que los miembros de la familia consideran inaceptablemente lento.

Denuncian demoras en la investigación, contradicciones en las declaraciones del personal del hotel y un retraso inexplicable en la activación de los protocolos internacionales.

Han pasado más de 50 días y apenas hay noticias concretas, mientras que la preocupación crece por la posibilidad de un delito cuidadosamente planificado.

Su familia, lejos de renunciar, mantiene presión sobre las autoridades y la opinión pública para que el caso no caiga en el olvido.

Ahora, con la movilización de Interpol y la llegada de recursos adicionales, la esperanza de que las próximas semanas sean decisivas para arrojar luz sobre el paradero del viajero gallego y aclarar las circunstancias de un caso que ya ha marcado un antes y después en la lucha por la protección de los españoles en el extranjero.

Antes de la falta de resultados tangibles, la familia de Matilde ha hecho que Interpol se movilice a la policía de Yakarta y que los perros de búsqueda se incorporan para rastrear el área de Lombok donde se perdió el sendero del turista español. Esta decisión se produce después de semanas de insistencia y presión de los medios, en la que los familiares han denunciado la falta de diligencia de las autoridades locales y españolas.

La familia reclama una participación real, similar a la de otros casos recientes con compatriotas en el sudeste asiático, y requiere que se tomen declaraciones a los empleados del hotel y revisen a fondo las grabaciones de las cámaras de seguridad cercanas.

Entre las medidas solicitadas también se encuentra el acceso a los movimientos bancarios de Matilde y la geolocalización de su teléfono móvil, los pasos que, según sus familiares, han tardado semanas en ponerse en marcha. La demora en la activación de la alerta de Interpol, que no ocurrió hasta 20 días después de la queja inicial, y la ausencia de un vínculo policial español en Indonesia ha aumentado la sensación de abandono.

Contradicciones, pistas y sospechas

El caso está lleno de elementos inquietantes. La última comunicación de Matilde se envió de su móvil a un empleado de un hotel, informando que viajaba a Laos. Sin embargo, la familia considera que este mensaje fue escrito por otra persona, debido a las fallas de ortografía graves que contenían, impropías de Matilde. Además, la ausencia de su pasaporte y teléfono móvil entre sus pertenencias refuerza la sospecha de que alguien intentó borrar cualquier pista.

Las contradicciones en la declaración del personal del hotel, la aparición tardía por parte de sus pertenencias en un vertedero cercano y la falta de interrogatorios formales a los empleados aumentan la desconfianza de la familia. Para ellos, la participación de algunos responsables del alojamiento es una hipótesis que la policía indonesia aún no ha explorado a fondo.

Inmovilidad institucional y la lucha de los familiares

El círculo cercano de Matilde denuncia con amargura el pequeño progreso de la investigación y la falta de apoyo institucional. Recordan el caso del galicán Diego Bello en Filipinas, donde la presión diplomática facilitó el arresto de los sospechosos, y lamenta que en el caso de Matilde no haya agregado la policía ni se ha enviado ni una operación internacional ha sido coordinada con la misma fortaleza.

La familia y los amigos han organizado campañas en las redes sociales, han solicitado la intervención de la embajada española en Indonesia y han solicitado la participación directa del gobierno español. Sin embargo, la sensación predominante es la de abandono y soledad ante una maquinaria burocrática lenta y dispersa.

Perfil de Matilde Muñoz: una vida de viaje y reuniones

Matilde Muñoz Cazorla, conocida como “Mati” entre sus familiares, nació en Ferrol y residió en Mallorca, aunque dedicó gran parte del año a recorrer Asia con un grupo de amigos. El jubilado, sin hijos, era asistente de vuelo, yoga y profesor de inglés. Aquellos que la conocen la describen como una mujer amante segura, sociable y de aventura, acostumbrada a mantener un contacto constante con su círculo cercano durante sus viajes.

Una fan de los desplazamientos a largo plazo, solía alquilar su casa en Mallorca para financiar su permanencia en el extranjero. Su última ruta la llevó a Sumatra y Malasia antes de llegar a Lombok, donde la pista se perdió abruptamente.

Antes de retirarse, trabajó como azafata, lo que alimentó su pasión por los viajes exóticos. Puso yoga y enseñó inglés, lo que le permitió hacer amigos en varios países de Asia. conectado y pendiente de sus asuntos personales a través de Internet. Su círculo más cercano destaca su espíritu independiente y su capacidad para adaptarse a entornos muy diversos.

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