Investigadores dirigidos por la Universidad Nacional de Seúl han desarrollado un robot blando que puede soportar más de un millón de usos antes de descomponerse en abono apto para plantas, ofreciendo una posible respuesta al creciente problema de los desechos electrónicos. Publicado en Nature Sustainability, el estudio dice que las pruebas realizadas en el compost no encontraron toxicidad ambiental.









