A diferencia de la agricultura, la minería y la fabricación, donde la productividad podría impulsarse de manera relativamente efectiva al invertir en una mejor maquinaria o una nueva infraestructura de apoyo, los esfuerzos para elevar la productividad en los lugares de trabajo de servicios humanos, como escuelas, hospitales o centros de cuidado de niños, podrían ser mucho más lentos y difíciles de lograr.









