PELÍCULA
Pero también John Clarke ★★★ ½
(M) 103 minutos
No conocía al difunto John Clarke, pero más que la mayoría de los comediantes en cualquier lugar, dio la impresión de ser conocible.
Mientras su hija Lorin cuenta en este tributo documental con cariño, ella y su familia “lo compartieron con extraños”, no solo los millones de australianos que lo veían en la tele, sino a los extraños de carne y hueso que se sintieron atraídos por él cada vez que caminaba por la calle, y con quienes estaba más que feliz de detenerse y conversar.
John Clarke en Pre-Sydney 2000 satírico llegó a los juegos.
El placer especial de pero también John Clarke radica en descubrir que John Clarke vio y escuchó en películas familiares familiares, grabaciones de cinta, etc.
A su vez, este Clarke público siempre fue más o menos el mismo, que fue la broma central de los bocetos de la entrevista que él y Bryan Dawe realizaron durante muchos años, primero en una afecta actual y luego en el ABC, donde se hizo pasar por una amplia gama de figuras públicas sin intentar parecerse a nadie más que a sí mismo.
No fue un acto, resultó, o de lo contrario era un acto que había perfeccionado hasta el punto de que podía mantenerlo en marcha indefinidamente. En cualquier contexto, está la autodescencia inexpresiva, la fascinación con cuánto y cuán pequeñas palabras pueden significar, la habilidad para hacer que las cosas complicadas simples y viceversa.
Clarke como Fred Dagg, el agricultor y el sabio político se lanzó en 1971.Credit:
“‘Hola’ es el impulso principal de mi argumento”, lo escuchamos decir en un mensaje de contestador característico a su hija. “Puede desempacar la complejidad de eso y considerarlo a su debido tiempo”.
Es el humor de papá elevado en el enésimo grado, excepto que nadie más que Lorin y su hermana Lucía tuvieron un padre como John Clarke. As we’re reminded here, one of the remarkable things about him is that he had, in a sense, two quite separate careers: prior to his success as a multimedia satirist in Australia, he had become a national icon in New Zealand in the guise of the gumbooted farmer Fred Dagg (the gumboots, we’re informed, are preserved in Auckland’s Te Papa museum, along with his singlet, hat, and shorts).









