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Violencia de género: el 22% de las quejas involucran la económica

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La violencia económica contra las mujeres “es una de sus formas más perniciosas”, dijo Volker Türk, un Alto Comisionado de las Naciones Unidas, en su discurso durante una sesión del Consejo de Derechos Humanos en 2024. “Si bien esta violencia puede no manifestarse a sí misma en los moretones y heridas, puede ser tan perjudicial como la violencia física, atrapando a las mujeres y niñas en ciclos de denigración e ineficiencia”, agregó.

Según el Observatorio de Género Pampa, las quejas de violencia aumentaron en un 9% entre 2023 y 2024, y en el 22% de los casos involucran, entre otros tipos de abuso, el económico. Durante ese año pasado, 1.097 archivos ingresaron al poder judicial y 1.300 casos fueron atendidos desde la Secretaría de Mujeres, Géneros y Diversidad de esa provincia, en su mayoría vinculados a la violencia doméstica y psicológica.

“Este aumento en las quejas refleja, por un lado, la persistencia de situaciones estructurales de desigualdad y, por otro, una posible mayor confianza en los dispositivos de atención y los canales institucionales. De esta lectura, las áreas competentes están reforzando el acompañamiento y la prevención”, dijo Gabriela Labourie, responsable del área, dijo este medio.

El funcionario agregó que se pueden registrar algunos progresos, a lo largo de los años, en la identificación de situaciones que se naturalizaron previamente. Pero también advirtió que, aunque existe una mayor conciencia y acceso a la información, “también es una realidad que el contexto económico y social de las políticas nacionales está impulsando situaciones de mayor vulnerabilidad”. Es un contexto, dijo, en el que “las políticas de género han sido definidas, desmanteladas o desmanteladas directamente”.

En mayo, el gobierno nacional formalizó el cierre de 13 programas vinculados al tema. Entre ellos, para producir, destinado, según el sitio web oficial, descrito, para “fortalecer la independencia económica de las mujeres y LGBTI+ para pasar o haber estado en situaciones de violencia de género”, a través de la asistencia a proyectos productivos de organizaciones comunitarias. También fueron eliminados para que coincidan, cuyo propósito era “reducir las brechas y las segregaciones estructurales de género” en el mundo del trabajo, que se trató de lograr a través de la capacitación para empresas y organizaciones en políticas de equidad de género; y el programa de apoyo urgente y asistencia integral inmediata a casos de violencia extrema por razones de género, que incluyó asesoramiento psicológico y una contribución económica a familiares de víctimas de extrema violencia. El sitio de la iniciativa eliminada, que todavía está disponible, aclara que la violencia extrema se entiende como razones de género “muertes violentas contra cualquier persona que sufriera violencia letal basada en su identidad de género, expresión de género o orientación sexual”.

Labourie dijo que esto se agrega “el cierre del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, la parálisis del programa acompañante (apoyo económico contra las mujeres víctimas de violencia) y la interrupción de la capacitación múltiple y las acciones preventivas”. Dada esta situación, explicó, las provincias se vieron obligadas a reconfigurar las prioridades y mantener los esfuerzos conjuntos. “Encontramos la tarea de profundizar el trabajo en territorio con el objetivo de llegar a las 80 localidades de la provincia con nuestras acciones y programas. Es por eso que apoyamos iniciativas que fortalecemos la autonomía como empoderador, lo que proporciona herramientas de trabajo a las mujeres que cruzan situaciones de violencia; o creamos espacios, donde promovemos la capacidad de reilantamiento a través de la palabra y la escucha colectiva”. También explicó que se proporcionan talleres de intercambio, capacitación en liderazgo, redes sociales y contabilidad. “Por otro lado, promovemos la red de pampas de mujeres y diversidades empresariales, con tutoría específica para fortalecer los proyectos autogestionados”.

En el discurso citado anteriormente, Volker Türk dijo que la violencia económica se manifiesta, por ejemplo, en “la restricción del acceso de las mujeres al dinero y los bienes, controlando sus gastos, acumulando deudas a su nombre” o “quitar su salario o pensión”.

El acceso a la jubilación también tiene un impacto en las quejas. El estudio del Observatorio de Pampa enfatiza que, en el grupo de 60 años o más, medio denunciado o solicitado ayuda, ya que “a esta edad, muchas mujeres pueden sentirse más liberadas de las dependencias económicas y emocionales, lo que facilita la decisión”.

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