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Un milagro que no llega y la espera dura

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Debe ser la primera vez que Karina Milei no cobra a La Romana. Está exento de pagar la cuenta para que las tropas legales de los oficiales impongan a dos jueces en la Corte Suprema a través de un decreto. Esta vez, la mujer se salvó del compromiso, ya que todos los errores del gobierno le atribuyen a no sostener al presidente, como si Javier fuera el loco rey Jorge III de Gran Bretaña, un monarca considerado lunático que solo sufrió por porfiria y a lo que la historia recuerda como un perdido a pesar del hecho de que su largo mandato era uno de los mejores. Que sea porque expandió los dominios británicos, dirigió años de prosperidad y venció a Napoleón (aunque no pudo contener la independencia de las colonias americanas).

Esta curiosa desviación para evitar la culpa de Milei, la costumbre en la mayoría de los gobiernos, ya llega al final en otro elemento: no reconocer la participación o la autoría en el plan económico en curso, ya que diferentes hombres del Palacio del Tesoro comienzan a repetirse (ejemplo: José Luis Dazza), como si las medidas de Luis Caputo y su equipo en el Bank Central pudieran haber sido implementados sin discutir, modificar o ejecutar fuera de la autoridad fuera de la presidencia. Casi sin sentido compare a Milei con Carlos Menem, quien compró la convertibilidad de Domingo Cavallo con un libro cerrado, sin destripar ni preguntar. Y fue a jugar al tenis, sin escucharlo, cuando su ministro quería explicar el plan. Rara esta circunstancia declaró, seguramente de origen, para separar a Milei de algunos documentos que habían sido descritos en el consultor del Ministro Caputo, alimentado por los técnicos Federico Furiase y Martín Vauthier. No parece hora de recopilar derechos de autor.

En cualquier caso, volviendo al caso del decreto y a los jueces, cuyo tránsito duró muchos meses, inútil, con disgustación a los candidatos, en particular a uno (Ariel lijo), está imputado a Santiago Caputo, no precisamente un mago en esta tarea, quien sin admitir la admisión aún de que Manuel García-Mansilla no renuncia a a pesar de que ha sido rechazado por el hecho de que se haya rechazado. Casi como si fuera su empleado, confiando en que un triunfo en las próximas elecciones le permitirá cambiar la opinión legislativa. La falta de respeto e ingenuidad de García-Mansilla, quien en este momento se refugia en la excusa. Absurdo, propongo que hasta hace dos días no había enviado ninguna nota a la cancha más alta, perezosa o derrotada, con el olor a calas, como diría Jorge Asís. Ir a saber. E incluso violando su propia sabiduría, ya que no doctoró con una tesis sobre el control de la institucionalidad y lo primero que se enseña en ese asunto es que los miembros de la corte no pueden emitir opiniones de asesoramiento: arrojaría una pelota a Rosatti y Rosenkrantz que nunca se devolverán.

Estos no les gustan los autoritarios

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Mientras tanto, quien lo defendió para la carrera y la dignidad, de la silla y la élite de la jurisprudencia argentina, ver solicitado y comunicado a este respecto, que afirman que lo abandonan de ese juramento como juez como juez de la Corte Suprema iniciada por un decreto. Firmas de figuras de derecho de renombre, maestros, de Daniel Sabsay a Roberto Gargarella, Manuel Garrido y Roberto Saba, Andrés Gil Domínguez y Alejandro Slokar, Laura Pautosi y Horacio Corti, entre otros. Además, la Asociación de Abogados Públicos presidió por Ricardo Gil Lavedra, un instituto que en cualquier otra oportunidad iría de la mano con García-Mansilla. Por otro lado, la víctima está en el desgarrador espera que un senador se levante en la próxima sesión y solicite la anulación del decreto que le permitió jurar. No faltarán votos, hay más de dos tercios para la eliminación, el caso ha logrado el milagro de que los anfitriones de Mauricio Macri voten en el mismo sentido que los de Cristina Fernández de Kirchner. En caso de que esta ola negativa no llegue, el decano del Austral, convirtiéndose en ministro de la Corte, debe soportar que el ministro del Interior, Guillermo Francos, hace unas horas, habla en contra de su continuidad.

Por supuesto, Karina se acerca a su carrera estrella contra Santiago Caputo en la cúpula del poder. Para colmo, como un precaución dictado por el astuto juez que entiende el caso, Alejo Ramos Padilla, García-Manilla ahora no puede encender la computadora en su oficina de la corte. Sin partida, aparentemente.

Hasta que su colega Ricardo Lorenzetti, promotor de la solicitud de Lijo en la casa de un periodista de televisión contra Milei, salió a ignorar a García-Mansilla diciendo que nunca aceptaría ser magistrado por decreto. Fundación legal razonable, olvidando que también promovió lijo por decreto y quién no juró por negarse a preguntar como magistrado federal. Veamos si las dos posiciones perdieron, un visionario el juez objetivo. A quien Mauricio Macri se opuso al estilo vociferante de “ya no está inundado por la persona y las cuentas pendientes, no por el instrumento legal del decreto, que invalida la base de la Constitución (en verdad, el ingeniero boquense tampoco se sonrojó cuando se plingó lo mismo con Rosatti y Rosenkrantz por la inspiración de su asesor de su asesor Fabián Rodrí Simónz Simón, Simón, Simón, Simón). han sido los cultivadores de la innovación constitucional, que los discursos balsámicos y democráticos fueron agradecidos para bloquear la ruta del decreto en el Senado para designar cortesanos que formularon Martín Lousteau y José Mayas