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Ser periodista en la comida cultural de comida rápida

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El día del periodista se acerca y, una vez más, el Ephemeris se convierte en una excusa para la reflexión. ¿Quién es periodista hoy? ¿Alguien con un teléfono en tu mano merece ese título? ¿Estamos asistiendo a la democratización de la palabra o la disolución de un comercio?

Vivimos tiempos de hiperconectividad donde abundan los datos, pero el sentido es escaso. La información fluye sin pausa, pero ¿qué hacemos con ella? ¿Quién lo ordena, lo contrasta, lo pone en contexto?

En mi opinión, la profesión del periodista, lejos de ser obsoleta, enfrenta una paradoja: nunca fue tan necesaria, pero nunca fue tan borrosa.

Estos no les gustan los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Es por eso que molesta a quienes creen que son los dueños de la verdad.

Los medios compiten ferozmente por atención. La calificación empuja cada vez más rápido, más simple y más vacías fórmulas. La tiranía del tiempo evita desarrollar ideas, asusta la pausa y privilegia el impacto. La lógica del desplazamiento y las fuerzas de Zapping para simplificar al absurdo.

Un día del periodista con poco que celebrar

Entonces, ¿cómo narrar la complejidad del mundo en diez segundos o en un gráfico? ¿Cómo profundizar si el tiempo de pensamiento ya no cita? Vivimos en la era del consumo cultural de comida rápida, rápido de contenido predígeno. Las reglas de Zocalo.

7 de junio: el día del periodista menos contado

Hay cada vez más sobre lo que sucede en las redes, como si fueran un oráculo. Y como si todo esto no fuera suficiente, los medios de comunicación hablan de sí mismos más que nunca; El narcisismo de los medios que desplaza el aspecto del mundo hacia el ombligo del medio mismo.

Pero no todo está perdido. En medio de este torbellino, un periodista informado, curioso y ético, que verifica antes de hablar y revalida lo que escucha, sigue siendo indispensable.

Porque informar no es solo decir lo que sucede. Es para tejer el significado en el caos, está ayudando a pensar, es garantizar el derecho a un aspecto más amplio y honesto.

Entonces, el desafío es proponer la profundidad contra la velocidad y la inteligencia contra la verborje, porque el buen periodismo debe evolucionar por la fuerza de rigor y compromiso.