Según la psicología, este comportamiento puede revelar mucho sobre nuestras emociones, personalidad e incluso nuestras habilidades cognitivas.
Mover nuestras manos mientras habla es un hábito muy común y es parte del lenguaje corporal, una herramienta fundamental de la comunicación no verbal que refleja las emociones, los pensamientos y los estados de ánimo.
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Según el psicólogo evolutivo y del desarrollo Gillian Forester, de la Universidad de Londres, los gestos de las manos tienen profundas raíces en nuestra evolución. “Los humanos son criaturas muy gestuales”, explicó, y señaló que este comportamiento se remonta a unos 500 millones de años, cuando las manos eran esenciales para alimentarse.
La forma en que tomamos la comida influyó en cómo nuestra boca se preparaba para recibirlos: los objetos grandes hicieron que la boca se abriera más y pequeños objetos, menos.
Este vínculo entre las manos y la boca permaneció incluso en la comunicación moderna. Según Forester, las áreas del cerebro que están estrechamente están estrechamente, lo que explica por qué hacemos un gesto cuando hablamos.
Curiosamente, muchas personas incluso hacen un gesto cuando hablan por teléfono, sin que otra persona se presente. Susan Goldin-Meadow, del Departamento de Psicología y Desarrollo Humano Comparativo de la Universidad de Chicago, menciona que las personas ciegas desde el nacimiento también hacen gestos al hablar, incluso si nunca han visto a alguien mover sus manos. Esto muestra que los gestos son algo profundamente innato en los humanos.
Además, mover las manos al hablar puede tener un efecto positivo en la percepción de los demás. La revista Forbes señala que este hábito puede transmitir carisma e interés, haciendo que el mensaje sea más impactante para quienes escuchan.