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Notas sobre la transición | Perfil

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El hecho de que Cristina Kirchner sea injustamente presa y proscrita, ha desatado una lucha interna sorda por la transición, no es novedad.

Veamos algunos ejemplos de transiciones exitosas y fallidas en el país y la región.

La proscripción de Juan Domingo Perón y el peronismo, que se extendió desde el golpe de estado de 1955 a 1973, generó intentos de neoperonismo o “peronismo sin Perón, como los casos de Juan Bramuglia en los años 50 y Augusto T. Vandor J. CaMes (1958-1962), Arturo U. Illia (1963-1966) (1973).

Estos no les gustan los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Es por eso que molesta a quienes creen que son los dueños de la verdad.

—Arturo Frondizi (1958-1962): aunque Frondizi intentó un equilibrio entre el desarrollo económico y las demandas peronistas, su decisión de permitir la participación del peronismo en las elecciones provinciales de 1962 (donde ganaron varios gobiernos) desató una crisis. Los militares, que vieron peronismo como una amenaza, presionó y finalmente derrotaron a Frondizi en un golpe de estado. La proscripción de Perón, que limita la participación política legítima del peronismo, creó un clima de inestabilidad que contribuyó decisivamente a su caída.

—Arturo U. Illia (1963-1966): Illia buscó estabilizar el país y levantó parcialmente la proscripción para algunas elecciones, el peronismo permaneció marginado en todo el país. Esto generó descontento entre los peronistas y las tensiones con los sindicatos, que organizaron protestas y ataques. Además, la percepción de un gobierno débil, combinado con la presión de los sectores militares y económicos que temían un resurgimiento peronista, culminó en el golpe de estado de 1966 dirigido por Juan Carlos Onganía. La proscripción, manteniendo el peronismo fuera del sistema político formal, alimentó la inestabilidad y facilitó el derrocamiento de Illia.

—Héctor J. Cámpora (1973): Cámpora, candidato de Frejuli (Frente de Liberación de Justicialista), asumió en un contexto donde la proscripción de Perón finalmente había sido planteada, permitiendo su regreso al país. Sin embargo, su breve presidencia (mayo-julio de 1973) estuvo marcada por tensiones internas dentro del peronismo, entre los sectores izquierdo y derecho, y por la presión del propio Perón, quien seguía siendo la figura central del movimiento. Cámpora renuncia, después de solo 49 días. En este caso, la influencia de la proscripción es indirecta: el largo período de exclusión del peronismo generó una acumulación de expectativas internas y conflictos que Cámpora no podría o no querer manejar, corriendo para que Perón finalmente fuera elegido presidente en septiembre de 1973 con casi el 63% de los votos.

La dificultad en sucesión no es una peculiaridad de nuestro país.

Dos principales modalidades de sucesión regional son los casos de Venezuela y México.

El liderazgo original que encabezó esos procesos, Hugo Chávez y Amlo, no eran de simple sucesión.

En estos casos, estas líderes necesariamente tuvieron que salvaguardar los procesos, modificar la constitución y habilitar institutos como la reelección inmediata o indefinida como en el caso venezolano o respetar el andamio institucional actual, llevando a cabo la transición perfectamente, dada la imposibilidad constitucional de la reelección del líder original, como el caso mexicano.

Pero también hay transiciones de liderazgo originales sin proscripción, fracasaron.

Por ejemplo, el caso de Uribe en Colombia. El líder de Antioquia eligió como delfín uno de los ministros más importantes de su gabinete, Santos, que meses de avanzar en el gobierno, rompieron lanzas con el “patrocinador” y produjo un retraso del proyecto Uribismo original.

Por otro lado, la transición con los líderes originales fueron fallas en todos los casos observados.

Argentina, como vimos, Brasil, Ecuador y más recientemente Bolivia muestran la imposibilidad estructural de una transición exitosa con el liderazgo original Proscript.

Por lo tanto, la evidencia basada, sabemos: con la anomalía institucional y el líder original prohibió que todas las sucesiones fallaran.

En condiciones de normalidad institucional, el resultado es aleatorio.

Los resultados de la sucesión son independientes de la voluntad del líder.

En este sentido, #Cristinalibre #no es un eslogan electoral, es la condición de restaurar la democracia y, si se decidió, ensayando una transición, cuyo resultado siempre es aleatorio.

*Director de consultor EQUIS.

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