El Xeneize realizó un empate 2-2 contra el Benfica en la primera fecha del Grupo C, pero aunque en el anterior parecía un buen resultado, por lo que sucedió en el campo de juego dejó una bebida amarga. En su estreno en el Grupo C de la Copa Mundial de Clubes, los juniors de Boca igualaron 2-2 contra el Benfica en un duelo que lo tuvo cerca de la victoria, pero terminó con un cierto sabor amargo. El objetivo de Nicolás Otamendi a los 38 minutos de la segunda mitad sellada de igualdad en un partido en el que el Xeneize mostró carácter y operación, pero dejó salir una ventaja clave. Concurso, aunque ahora dependerá de agregar al poderoso Bayern Munich u otros resultados en el área. Los tres bien de Xeneize en su debut1. Personalidad y mejora del fútbol. Boca estaba a la altura del desafío para un rival europeo. Con Miguel Russo en su primer juego oficial después de su regreso, el equipo mostró una versión sólida y comprometida, muy diferente de la exhibida bajo el liderazgo de Fernando Gago y durante la pasantía de Mariano Herrón. La entrega combativa y la mentalidad se destacaron como señales positivas. 2. La corbata sirve. Aunque el desarrollo del juego dejó ira, el empate contra el Benfica no es un mal resultado en los documentos. Convertirse en 2-0 y no ganar genera frustración, pero teniendo en cuenta el contexto, la jerarquía del rival y el momento del equipo, el punto no es insignificante. Boca todavía está vivo en el área. 3. Éxitos individuales y tácticos. Varios jugadores elevaron su nivel: Ayrton Costa, Miguel Merentiel y Lautaro Blanco fueron algunos de los puntos más altos. Además, el DT tenía razón al localizar a Rodrigo Battaglia como un volante central, un papel inusual para él, pero en el que cumplió. El malo que dejó el empate con Benfica1. Falta de control en la segunda mitad. El equipo perdió el dominio en la segunda parte y no sabía cómo aprovechar al hombre de más después de la expulsión de Andrea Belotti. Carecía de efectividad en los contraataques y dio terreno al empuje del equipo portugués. 2. Una victoria clave escapó. El sorteo, aunque aceptable, dejó a Boca en una situación más compleja. Un triunfo lo habría dejado muy cerca de la clasificación, pero ahora está obligado a agregar al Bayern Munich o depender de otros resultados. La ventaja desperdiciada se siente como una oportunidad perdida. Bajo para el duelo decisivo. Nicolás Figal y Ander Herrera fueron expulsados y el próximo encuentro se perderá. Además, los españoles sufrieron una nueva lesión muscular. Merentiel terminó con molestias físicas y hay dudas sobre su presencia frente al equipo alemán. Russo debe rearmar su defensa y posiblemente modificar el centro del campo. Lo que viene a Bocael Xeneize se medirá en la próxima fecha con el Bayern de Múnich, en un partido determinante para continuar con vida en el torneo. A pesar del empate, Boca dejó una imagen competitiva y un equipo que parece haber recuperado su identidad bajo el mando de Russo, aunque debe corregir errores si desea avanzar en la fase.









