Es una especie salvaje utilizada tradicionalmente por los pueblos nativos. Hoy, la ciencia respalda sus efectos sobre el deseo sexual.
Al visitar montañas y montañas, es habitual encontrar botellas que contengan diferentes plantas con fama “hierbas de amor”. Entre ellos, una de las más conocidas es una especie nativa conocida como “la viagra criollo”. Lejos de ser un apodo informal, sus efectos tienen apoyo científico. Esta es la cola de Quirquincho (Phlegmariurus saururus), una planta nativa en Argentina y los países andinos que muchos consumen como una alternativa a la popular píldora azul.
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Varios investigadores decidieron probarlo en el laboratorio. Además de sus propiedades como vigorizador sexual, también estudiaron otro posible beneficio: su potencial para proteger las neuronas.
La cola de Quirquincho es una especie perenne, es decir, vive durante más de dos años. Crece en altura y es común encontrarlo en montañas y laderas rocosas de la cordillera de los Andes, tanto en Argentina como en Chile, Bolivia y Perú. Tiene tallos que miden de 5 a 30 centímetros y hojas que, por su forma, recuerdan la cola del pequeño armadillo que le da su nombre.
Durante siglos, se ha utilizado en varios cultivos como afrodisíaco. Esto no era en una simple creencia, pero, en la última década, los equipos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y Conicet realizaron estudios que validaron sus propiedades.
En el Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Facultad de Ciencias Químicas (UNC), un grupo dirigido por Mariel Agnese realizó un experimento que analizó la forma más común de preparar el Phlegmariurus saururus, que está hirvido en agua.
“La gente lo consumen de diferentes maneras, como la infusión o directamente que se suma al compañero. Pero lo más común es la decocción”, explicó en el diálogo con una afecta.
Después de probarlo en ratas Wistar Macho, los resultados confirmaron que estimula la excitación y facilita el rendimiento sexual en la experiencia, al tiempo que induce el comportamiento copulatorio en hombres que no estaban sexualmente inactivos.
“Verificamos que cumpla con todas las condiciones de los afrodisíacos naturales”, enfatizó, en referencia a su capacidad para aumentar el deseo y el poder sexuales, así como mejorar el rendimiento. Según el equipo, el efecto se observa a dosis muy bajas.
Después de realizar las pruebas de seguridad correspondientes, Agnese concluyó que “el extracto es inofensivo y seguro”. Como dijo, las respuestas se perciben de 30 miligramos.
Por otro lado, mientras ese equipo de Córdoba midió su efecto prosexual, otro conjunto de investigadores analizó una faceta completamente diferente: la neuroprotección. Un artículo diseminado por la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), basada en la agencia CYTA del Instituto Leloir, informó que un extracto de cola ChirquiNCHO reducido a los modelos de epilepsia de ratones disminuyó la muerte de las neuronas.
A diferencia de la infusión, que consiste en poner agua hirviendo en la verdura, como si fuera un saquito de té, la decocción consiste en hervir la planta por un tiempo. Esa es la forma más popular de consumir la “cola de Quirquincho” y la que también se analizó en los estudios.
De todos modos, hay límites claros. Es que todos los estudios se hicieron en animales y, hasta ahora, no hay análisis en humanos. Mientras tanto, su uso en mujeres en la etapa de embarazo y lactancia materna, así como en personas con enfermedades renales.









