La sesión especial en el Senado comenzó con fuertes cruces después de que Patricia Bullrich denunció un supuesto “golpe institucional” de la oposición. El primero en ir al cruce fue el senador radical Pablo Blanco, quien no ocultó su ira: “Ya no es el Bullrich que conocimos”, lanzó.
El Ministro de Seguridad había escrito en su cuenta X que el Congreso buscó desestabilizar al Gobierno de Javier MileiHoras antes de que comenzara el debate. La reacción fue inmediata.
???? “Debo estar loco por haber acompañado a Bullrich”. El senador radical Pablo Blanco fue lapidario con el Ministro de Seguridad, después de que el funcionario exigió a Victoria Villarruel a abandonar la sesión de la Cámara Alta. pic.twitter.com/q5cpkqse3q
– Data Diary (@datadiario) 11 de julio de 2025
El UCR rechazó las acusaciones del partido gobernante
En su discurso, Blanco fue categórico: “Decir que el Congreso quiere dar un golpe institucional es una mentira que no puede permitirse. La verdadera indignación lo está cometiendo, ignorando las decisiones que tomamos dentro”.
Recordó el caso de la ley de emergencia para la situación en Bahía Blanca, que fue aprobada por unanimidad en ambas cámaras y luego vetada por el presidente. “¿Quién gobierna? ¿Un Congreso o un Rey?” El fuegino se plantó.
Críticas a la conducción libertaria en el Senado
El senador también señaló contra Ezequiel Achauche, presidente de la Comisión de Presupuesto, por detener los debates clave. “No pueden creerse de las comisiones o decirnos cuándo podemos discutir los problemas. Aquí hay reglas claras”, dijo.
Además, despegó de las etiquetas que intentaron imponer del partido gobernante. “No soy un kirchnerista, pero eso no significa que me quede en silencio mientras las instituciones están pisoteadas. Algunas que se escandalizan hoy, hasta hace poco eran parte de La Cmora”, disparó.
En su mensaje, Blanco mostró la creciente tensión interna que el Senado está experimentando. Afirmó que la casa superior funciona hoy en el ritmo impuesto por el ejecutivo. “Antes de que el Senado se moviera cuando el vicepresidente quería; ahora, cuando el poder ejecutivo decide. La diferencia es que ahora hay seis senadores que desean imponer su voluntad”, advirtió.
Con sus declaraciones, el radical reflejó la incomodidad de la oposición a lo que consideran una estrategia para deslegitimar el papel del Congreso. Mientras tanto, la queja de Patricia Bullrich por un presunto golpe institucional terminó generando el efecto opuesto: unir bloques de oposición en defensa de las instituciones democráticas.









