Dentro del marco del veto presidencial al Ley de financiamiento universitario y la falta de actualizar los fondos para la operación de la sede, el Universidad de Buenos Aires (UBA) comenzó a implementar mediciones de crisis Para llegar al final del año. La decisión se tomó después de que el Consejo Superior tuvo la emergencia presupuestaria.
Después del anuncio hecho el jueves pasado por el rector Ricardo Gelpi, en el que señaló que la UBA trabajará en “estado crítico”, un conjunto de medidas de emergencia destinadas a mantener las actividades hasta fin de año.
Las medidas cubren la prohibición de calefacción o aire acondicionado a la restricción de la extensión universitaria o los programas de investigación. Solo los hospitales universitarios están excluidos de las políticas de austeridad.
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La UBA ya estaba realizando medidas de ajuste, que ahora están agregando estas nuevas disposiciones, como un plan de reducción de alquiler de construcción; Inversión en programas de medición y racionalización para consumo de energía, electricidad, gas y agua; Reading e incorporación de tecnologías de seguridad en edificios universitarios; Acuerdos con otras áreas del sector público para complementar, mejorar y generar sinergia de inversión pública en diferentes agencias.
Este miércoles 17 de septiembre, los maestros, las autoridades, los estudiantes y el personal no de la enseñanza se movilizarán para que el Congreso rechace el veto de Javier Milei a la ley de financiamiento universitario. También exigen una nueva ley de presupuesto para 2027 que garantice fondos para la operación correcta.
Con el tono electoral, Milei dijo que su presupuesto de 2026 tendrá aumentos en la salud, las jubilaciones, la discapacidad y la educación.
Las últimas medidas de austeridad de la UBA
El rectorado ordenó las siguientes medidas:
Se establece el no uso de los servicios de aire acondicionado (anotación en frío) en edificios universitarios, con la excepción de los hospitales universitarios para la atención al paciente y el acondicionamiento necesario para el funcionamiento adecuado de los equipos e infraestructura tecnológica. El uso de ascensores universitarios se establece solo para aquellos con movilidad reducida y casos de asistencia o emergencia. Se establece el no uso de los servicios de gas en las calderas en los edificios universitarios, con la excepción de los hospitales universitarios para la atención al paciente y el acondicionamiento necesario para el funcionamiento adecuado de los equipos e infraestructura tecnológica. Las llamadas realizadas para los programas de investigación, ciencia y técnica y de extensión universitaria estarán sujetas a la disponibilidad de presupuesto efectiva que se enfrentará. Las acciones vinculadas por el programa UBA se limitarán a las financiadas por organismos externos a la UBA y/o las contribuciones privadas.
LM/ML









