Este viernes, después del mediodía, Gastón Zárate regresó a los tribunales de Río Cuarto. Fue transferido de la prisión local para expandir su declaración en el caso que lo tiene como el principal acusado del asesinato de Rubén Acuña Ustarroz, un estudiante universitario de 37 años que murió después de recibir un golpe en la cabeza con una plancha, en medio de una pelea durante un partido de fútbol.
La aparición fue breve. Es que “el perejil”, como todos lo conocen por la falsa imputación en el crimen de Nora Dalmasso, solo se limitó a negar las imputaciones hechas por el fiscal del segundo turno, Javier Di Santo, y luego decidió abstenerse de continuar declarando. No proporcionó detalles sobre lo que sucedió en la tarde del 16 de agosto en el complejo deportivo privado, donde la discusión violenta desató, según el otro punto de Río Cuarto.
Paralelamente, la audiencia dejó un importante giro procesal: el acusado aprovechó su presencia en la oficina del fiscal para cambiar el abogado. Él designó como abogado privado José Gabriel Melano, quien de ahora en adelante será su defensor. De esta manera, la defensora oficial Ivana Niesutta fue desplazada, quien lo ayudó de su arresto.
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Mientras tanto, la familia de la víctima busca tener un papel activo en la investigación. Como se trascendió en los campos judiciales, en los próximos días serán constituidos como demandantes en la causa. Dado que carecen de recursos económicos para contratar a un abogado privado, lo harán con el acompañamiento de un asesor oficial.
Pasado. El arresto de Zárate nuevamente instaló su nombre en la agenda pública, dos décadas después de ser acusado en uno de los casos más mediáticos del país: el femicidio de Nora Dalmasso. En ese momento fue señalado como presunto autor, pero la hipótesis se estaba desmoronando hasta que, en 2011, Justice lo rechazó definitivamente. Su figura fue marcada como la de un “perejil” utilizado como chivo expiatorio en un archivo lleno de irregularidades.
Ahora, tu situación es diferente. Esta vez no se trata de sospechas indirectas, sino de un evento específico que ocurrió en el medio del campo de fútbol, donde los testigos lo vieron golpear a Acuña con un objeto de hierro. La víctima murió en el lugar y el propio Zárate fue reducido y arrestado en el lugar.
La investigación judicial continúa, con el testimonio de jugadores, familiares y familiares que presenciaron la reunión deportiva. En este escenario, la declaración del acusado y la estrategia que adopta su nuevo abogado será determinantes para definir el curso de un proceso que vuelva a captar la atención pública en Río Cuart.









