China toma medidas drásticas a los riesgos de la IA en la educación, mientras que en Argentina las políticas incipientes todavía están ensayando para enfrentar esta revolución tecnológica.
Para hablar sobre este tema, Channel E se comunicó con el especialista en inteligencia artificial, Sebastián di Doménica, quien comentó que “la inteligencia artificial ya está afectando directamente el campo educativo”. Un caso ejemplar es el de China, que “ya incorporaba inteligencia artificial en todos los niveles educativos”, desde la escuela primaria hasta la universidad.
El interés surgió como resultado de las noticias recientes: “Durante el examen previo a la universidad, las empresas chinas desactivaron las funciones de sus motores de IA para evitar trampas”. Estos tipos de medidas reflejan el control de estado sobre la tecnología, pero también abren el debate sobre los posibles usos y abusos de IA en la evaluación académica.
Inteligencia artificial y trampa educativa
En los países democráticos, con un menor control gubernamental sobre las empresas tecnológicas, el riesgo de uso inadecuado es aún más complejo. “Vale la pena preguntar si la inteligencia artificial puede facilitar la trampa en los procesos de evaluación”, dice Di Doménica, y cita un estudio del MIT que advierte sobre los efectos cognitivos de abusar de los asistentes inteligentes.
“El uso de IA puede reducir la conectividad cerebral y el rendimiento cognitivo, en comparación con aquellos que solo usan Google o su propio razonamiento”, explica. Este hallazgo demuestra que la tecnología no es neutral: dependiendo de cómo se use, puede enriquecer o empoblar la experiencia educativa.
El papel de enseñanza frente a la revolución digital
Frente a este panorama, la cifra del maestro sigue siendo fundamental. “Los maestros tienen un camino por recorrer para entrenar y encontrar un uso complementario de la inteligencia artificial”, dice el especialista. La clave no es delegar lo que es típico del proceso de capacitación en tecnología.
“No se trata de reemplazar al maestro o aspectos clave de la gira educativa, como escribir, buscar o investigar”, enfatiza. La IA puede ser una herramienta valiosa si se usa como asistente. Incluso puede motivar la formulación de mejores preguntas y profundizar la comprensión, pero siempre bajo la guía pedagógica.
La importancia del pensamiento crítico
Otra advertencia apunta a no creer en la IA. “Tenemos que cuestionar muchas veces qué chatgpt nos dice, porque él también está equivocado”, dice Di Doménica, destacando la necesidad de mantener una actitud crítica hacia las respuestas automatizadas.
En su opinión, “el proceso de construcción de conocimiento cambiará y eso exige nuevas habilidades tanto en maestros como en estudiantes”. Por lo tanto, la educación futura no solo será tecnológica, sino también ética, reflexiva y profundamente humana.
Argentina: Una gira aún desigual
Mientras tanto, Argentina da sus primeros pasos en este campo. “Todavía estamos lejos de ser una política integral sobre la inteligencia artificial en la educación”, dice Di Doménica. Existen iniciativas específicas en provincias como Mendoza, Misiones o la ciudad de Buenos Aires, pero “la brecha digital, la falta de dispositivos y la conectividad siguen siendo barreras fundamentales”.
En contraste, países como el Reino Unido o China tienen una gran ventaja. En el país asiático, “los niños de los 6 años ya están recibiendo capacitación sobre inteligencia artificial para llegar a la universidad con una gestión de expertos”, dice Di Doménica.
El desafío, entonces, no es solo tecnológico. Implica una transformación educativa profunda, que “complementa al maestro y al alumno, sin perder el valor del camino educativo necesario”.









