La movilización habitual de los jubilados frente al Congreso de la Nación, que se celebra todos los miércoles, podría adquirir un carácter excepcional este 11 de junio. Después de la firma de la Corte Suprema, la condena a Cristina Kirchner, organizaciones sociales, sindicato y anticipación política de un día de protesta masiva, en defensa no solo de los derechos de pensiones, sino también del ex presidente.
La llamada, que comenzó como un reclamo encabezado por jubilados autoconvocados, se extendió en las últimas semanas a la crisis económica, la reducción de medicamentos de Pami, la eliminación de la moratoria de las pensiones y el veto presidencial al aumento de los activos. En ese contexto, la decisión judicial conocida el martes operaba como un catalizador y podría convertir la marcha el miércoles en un nuevo punto de inflexión política.
Presencia multisectorial y clima de tensión
Se esperan la participación de gremios, organizaciones de derechos humanos, maestros universitarios, grupos de discapacidad, movimientos feministas y grupos como el movimiento Evita, el UTEP y el CTA. También se podrían agregar líderes políticos del fallo y los sectores del peronismo que ya expresaron su rechazo por el fallo judicial. El eslogan predominante será el rechazo del ajuste económico, la defensa de la democracia y la denuncia de lo que consideran una proscripción política.
Estos no les gustan los autoritarios
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Desde las organizaciones de convocatoria se planea concentrarse de 15 en la Plaza de los Dos Congresos, con columnas en Rivadavia, Callao y Entre Ríos Avenue. El día tendrá lugar bajo una fuerte operación de seguridad y con cercas reforzadas, como ya sucedió en movilizaciones anteriores. La tensión podría subir si se repite la represión de las últimas semanas. El protocolo antipiquetos del Ministerio de Seguridad resultó en arrestos, el uso de gas de pimienta y lesionado entre los manifestantes.
Contexto político: desde el fallo hasta la calle
El fallo de la Corte Suprema, que rechazó los recursos presentados por la defensa de CFK y dejó firmemente su sentencia a seis años de prisión y la descalificación perpetua, alteró el clima político en todo el país. Las expresiones de apoyo a los Exmandataria se multiplicaron durante el martes, con marchas en el AMBA, actos en Rosario, protestas en Chaco y vigilias frente a su hogar en la Constitución.
Dentro de ese marco, la marcha de los jubilados aparece como el primer espacio de protesta con la proyección nacional después del fallo. Referentes como Axel Kicillof, Carlos Heller, Oscar Parrilli y Sergio Palazzo ya habían anticipado la necesidad de una reacción colectiva. De los sectores Kirchner señalan que “la gente va a salir”.
Un símbolo de incomodidad social
Más allá del impacto político del fallo, la marcha del miércoles también destaca el delicado contexto social que está pasando el país. Los jubilados denuncian el deterioro del poder adquisitivo, la caída de los activos mínimos, el aumento de los medicamentos y los alimentos y el vaciado progresivo del sistema de pensiones.
La decisión de Javier Milei de vetar la ley que garantizaba un aumento de emergencia para la jubilación, aprobada por una gran mayoría en el Congreso, fue muy criticada. Del ejecutivo justificaron la medida como una forma de evitar el “populismo fiscal”, pero de la oposición lo consideran un acto de insensibilidad social.
Entre los lemas anticipados, se destaca la demanda de “justicia al servicio de la democracia y no de poderes corporativos”. También se esperaría una declaración conjunta del multisectoral, que incluiría una crítica a la Corte Suprema, al gobierno nacional y a una defensa explícita de Kirchner como símbolo de resistencia política. De las organizaciones de derechos humanos advirtieron sobre la necesidad de garantizar el derecho a protestar.









