Si bien algunos sectores muestran ligeros signos de actividad, la mayoría de las PYME industriales operan a niveles críticos y exigen un giro de 180 ° en la política económica del gobierno.
Para hablar sobre este tema, Channel E se comunicó con el Presidente de Industrial PYME Argentinos, Daniel Rosato, quien dijo que “la situación es un poco compleja en algunos sectores”.
Aunque Indec registró una expansión del 5,6% en la industria durante febrero, Rosato advirtió: “No todos los sectores han mejorado. Los fabricantes de textiles, calzado, metalúrgicos, de plástico y muebles se encuentran entre los más golpeados”.
Según el referente de las PYME, el problema central es el aumento de las importaciones. “Tuvimos una apertura con un crecimiento de más del 120% y eso no se refleja en las góndolas, sino en el otoño de la producción nacional”, dijo.
La falsa promesa de importación como solución
Rosato negó que la apertura comercial haya contribuido a una disminución significativa del precio: “Lo que hizo que los precios fueran más bajos fue la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, no la competencia externa”. Además, denunció una disminución del mercado interno: “Los mayoristas y los supermercados arrastran una caída del 15% en las ventas desde el año pasado. Hubo una ligera recuperación, pero las variables siempre terminan disminuyendo”.
Capacidad inactiva y vacaciones tempranas
La crisis también se refleja en la operación diaria de las fábricas. “Hay empresas que están al 20% de su capacidad instalada”, advirtió. Muchos establecimientos metalúrgicos y textiles han comenzado a planificar con sindicatos y las autoridades “vacaciones avanzadas porque no tienen trabajo que dar”.
La caída de la demanda interna y la invasión de productos extranjeros generan un panorama sombrío: “Nadie va a comprar una máquina argentina con la apertura que tenemos. Llegan de China al 30% del valor de producción local”.
Competir con China: misión imposible
Rosato fue abrumador en el impacto de esta apertura indiscriminada: “Argentina no puede competir con China. Trump entendió y subió los aranceles. Producen acero, aluminio y plástico que el mundo exige”. Además, argumentó que esta política no solo afecta a las fábricas sino también a la economía nacional debido a la pérdida de monedas y al deterioro del saldo comercial.
Energía y esperanza: sectores con potencial
Ante el panorama de crisis generalizado, Rosato identificó algunos sectores con potencial: “Todo lo relacionado con la energía, como el petróleo, el gas, la minería y las energías alternativas, se lleva a cabo sin problemas”. Sin embargo, advirtió que esto no es suficiente para impulsar la economía si la producción nacional no está protegida.
Una llamada urgente: cambiar el curso económico
Las PYME, según Rosato, están pidiendo un giro de 180 ° en la política económica. “Es muy difícil para nosotros competir con una presión fiscal del 106%, cuando en las industrias de los Estados Unidos pagan un 31%”, dijo. También afirmó por el costo de energía: “No puede ser que un país productor de gas pague más costoso que el precio internacional”.
Para el líder industrial, la única salida es apostar por medidas concretas de alivio: disminución fiscal, financiamiento accesible y protección real de la industria nacional. “Las PYME no tienen espaldas para soportar este proceso si no se toman medidas urgentes”, concluyó.









