El economista y analista de mercado Lucas Carattini, en diálogo con el Canal E, explicó las tensiones recientes en el mercado local del peso, el impacto de los cambios en el encaje del banco organizado por el banco central y el papel de los bancos internacionales en el comercio de operaciones. También analizó las expectativas políticas en torno a la cadena nacional y el posible uso del veto presidencial.
Cambios en el encaje y las tasas
Carattini explicó que en los últimos días el banco central aumentó el nivel de encaje requerido para los bancos y modificó su cálculo, pasando de un promedio mensual a una integración diaria.
“Muchos bancos fueron complicados de reunirse y tuvieron que salir por los pesos, lo que causó el aumento en la tasa de interés”, explicó. Esta situación ocurrió, mientras que el mercado de acciones reflejaba la incertidumbre política y las tensiones entre el gobierno y los gobernadores.
El papel de JP Morgan y los bancos internacionales
El economista dijo que entidades como JP Morgan o Citi han regresado para posicionarse en los pesos, cubriendo esas inversiones con el dólar futuro. “No es solo comprar bonos en pesos, sino cubrir en el mercado de futuros”, dijo.
Recordó que este mecanismo ya se usó en diciembre y que, aunque las operaciones están en pesos, los bancos pueden garantizar una rentabilidad mensual cercana al 4% y, al mismo tiempo, garantizar el tipo de cambio futuro.
Llevar el tipo de comercio y de cambio
Carattini comentó que cuando aumenta el dólar, el incentivo para llevar a cabo aumentos comerciales de transporte, especialmente si el gobierno defiende una banda de intercambio.
“Si el tipo de cambio toca la banda, el gobierno la defenderá, y eso otorga una ganancia relativamente asegurada”, dijo. También señaló que un tipo de cambio más alto favorece la liquidación de exportaciones y mejora la posición externa del país, por lo que el fallo podría ser cómodo con ese escenario.
Expectativas para la cadena nacional
En el anuncio presidencial, Carattini dijo que será un mensaje dirigido principalmente a los gobernadores, con la posibilidad de incluir medidas concretas como leyes o decretos para contrarrestar las iniciativas del Congreso. “No sería solo un discurso político, sino también una acción efectiva”, anticipó









