El escenario político en Chaco entra en una etapa decisiva. Con el 7 de agosto como una fecha límite para presentar alianzas electorales, el fallo provincial parece decidido a mantener su alineación con la Casa Rosada, mientras que las tensiones crecen por una unidad que no termina consolidando.
En el entorno del gobierno de Leandro Zdero, la continuidad de la alianza con Javier Milei ya está realizada. El propio presidente había dejado en claro su vínculo con el presidente en mayo, cuando fue recibido por Javier y Karina Milei con Guillermo Francos en Casa Rosada. “Dialogamos sobre la importancia de continuar articulando políticas para el presente y el futuro de Chaco”, dijo entonces. Esa foto selló la melodía política entre el radicalismo de Chaco y los progresos de la libertad, que en la provincia lograron su primera victoria legislativa conjunta.
En paralelo, el peronismo intenta ordenar. Las negociaciones para un frente común entre el espacio de Jorge Capitanich y la Primera Asamblea de Chaco, dirigido por Magda Ayala y Atlanto Hancheruk, avanzan con cautela. El nombre tentativo del frente es la “Fuerza Patria Chaco” y buscaría replicar en la provincia la unidad de Unity delineada por Cristina Fernández de Kirchner en todo el país.
Según fuentes del partido, si estuvieran unidos en 2023, los votos de Capitanich (33.3%) y los de First Chaco (11%) habrían puesto el fallo actual, que obtuvo el 44.7%. Por lo tanto, muchos líderes consideran que la unidad es clave, aunque otros, como el alcalde Claudia Panzardi, decidieron salir. Panzardi será un candidato para el diputado nacional con Eduardo Aguilar, en una asamblea alternativa que cuestiona la “unidad de unos pocos”.
“Sabía que no teníamos tiempo para los internos, pero mucho antes habíamos declarado que el paso no estaba suspendido. Era una herramienta fundamental para democratizar las listas”, dijo el jefe comunitario. Desde Coquismo minimizan su partida y enfatizan que “la unidad mayoritaria no depende de una sola persona”.
El cierre de las alianzas será el 7 de agosto y las candidaturas se pueden formalizar hasta el 17. En ese contexto, tanto el PJ como el radicalismo rectivo refinan sus estrategias con un ojo en octubre. Y aunque el justicialismo busca evitar nuevas fracturas, la unidad parece ser, por ahora, un deseo.