El martes pasado, 3 de junio, el juicio contra Ezequiel Alejandro Pereyra (31), un Naranjita que se encargó de los autos en la colina de Las Rosas, comenzó en la quinta cámara. El debate se centra en el comportamiento del hombre, pero también saca a la luz los acuerdos privados entre Cuidacoches, los cargos por montos en negro y sin el boleto donde aparece el precio y el tiempo de estacionamiento. En última instancia, deje lo desconocido si el municipio alivia la actividad de las cooperativas y las controla.
Según la acusación, el 17 de mayo del año pasado, a las 20:30, en la calle Tejeda en 4,500, Pereyra exigió un pago por el estacionamiento en la calle, una mujer que no se bajó de su automóvil porque esperó a su hijo a la salida del trabajo. Lo amenazó, había un altercado, notando la situación, el hijo llamó a la policía que vino y finalmente el Naranjita intentó robar el teléfono celular del niño y tomó el de la mujer. Pereyra es procesado por crímenes de extorsión, robo en el grado de intento y robo.
Quien investigó el hecho, el fiscal Lourdes Quagliatti reflexionó que el acusado dejó la prisión en enero de 2022 después de cumplir con los delitos contra la propiedad y desde entonces copió el área mencionada anteriormente. Al declararse el primer día del juicio, Perreyra supuso con la acusación y dijo que el episodio no sucedió como lo habían expuesto.
El debate es impulsado en una habitación de una sola persona por el camarógrafo Cristian Griffi. El fiscal que posee la acusación es Marcelo Fenoll, quien ofreció al acusado la posibilidad de un acuerdo abreviado, confesión y juicio, pero lo dictaminó. El defensor público Eduardo Caeiro asiste.
Como se sabe, el municipio otorgó, a través de acuerdos con cooperativas de naranja, la posibilidad de cobrar por el uso de estacionamiento en algunas calles. Tejeda tiene una señalización efectiva a este respecto.
En este caso, Pereyra no era parte de ninguna cooperativa, sino que pagó una tarifa o novio para ocuparse de tres días de la semana, a tiempo completo. Al mismo tiempo, a veces delegó la tarea a su hermano y a su hermana, que cobraba el 50% de la colección.
En un diálogo con el perfil de Córdoba, el fiscal Fenoll describió como “grave la naturalización del fenómeno, ya que el acusado no interpreta su comportamiento como un delito”.
La calificación por la cual se prueba tiene una privación de la libertad que comienza desde tres años y cuatro meses en la cárcel, es decir, es efectivo.
Fenoll también consideró que esta prueba puede sentarse en “la entidad de extorsión que estas implementaciones tienen bajo la imagen falsa de un servicio, en modalidades que exceden la mendicidad encubierta, cuyos límites (pago a voluntad no tarifa), están dados por el Código de Coexistencia de la provincia de Córdoba”.
Agregó que también es necesario tener el compromiso del municipio de Córdoba y la policía para intervenir cuando situaciones como esos tribunales ocurren en este proceso y “trabajan en la prevención y la disuasión en la tierra”. El juicio continuará el próximo martes 10 de junio.









