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En Goya, una mujer que vive con sus dos hijas denunció que su ex hermano -en la ley le cortó la luz

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El juez de Corrientes intervino en un caso de violencia hacia una mujer, quien denunció que su ex hermano la dejó sin luz en la casa donde vive con sus dos hijas menores.

Lo que parecía un procedimiento de divorcio de rutina en el Tribunal de Familia de Goya se transformó, en cuestión de días, en un caso urgente de violencia familiar que requirió una respuesta judicial inmediata.

El poder judicial dijo que Vera (nombre ficticio) llegó a la corte para resolver problemas pendientes con su ex pareja: la posesión de sus hijas de 12 y 6 años, comida y el uso de viviendas familiares.

El 13 de noviembre de 2024, el juez de la familia, la infancia y la corte de adolescencia No. 2 de Goya, la Dra. María Gabriela Dadone, atribuyó el uso de la casa conyugal, una modesta casa que Vera y su ex asociadora habían construido con esfuerzo en la familia.

En una audiencia posterior por régimen de comunicación, Vera dijo que a pesar del fallo judicial otorgado por la Cámara, no podía vivir allí.

Su antiguo hermano, la ley, Julián (nombre ficticio), vecino límite y hermano de su ex pareja, había cortado el suministro de electricidad, dejándola ya sus hijas en la oscuridad y sin agua caliente o refrigerador. La caja de luz que alimentó a ambas casas estaba en la casa de Julián, quien simplemente bajó la llave y sumergió la casa de Vera en la habita.

El juez Dadone entendió de inmediato que no era un conflicto menor o una simple disputa familiar. Era un claro acto de violencia, una forma de ejercer poder y control sobre Vera y sus hijas a través de la privación de un servicio esencial.

Sin la necesidad de una queja formal en la policía, el magistrado decidió actuar ex oficio. Ordenó la reconexión inmediata del Servicio Eléctrico y la apertura de un archivo para la violencia familiar contra Julián. Además, notificó a la oficina del fiscal que investigaran si sus acciones podrían enmarcarse en el delito de usurpación por la perturbación de la posesión.

Las medidas no se quedaron allí. Se le ordenó colocar un nuevo medidor de luz independiente para Vera, garantizando así su acceso autónomo a la electricidad, sin depender más del control del antiguo hermano. Preventivamente, se instruyó al hecho de que el hermano de los denunciados cubrió los gastos de instalación y que Julian restauró el servicio inmediatamente hasta que se completó el nuevo empalme.

Una violencia que no siempre se ve

Este caso expone una forma de violencia que a menudo pasa desapercibida: violencia patrimonial y ambiental, cuando las condiciones básicas de vida de una persona están perturbadas para forzar su abandono o sumisión.

Vera y sus hijas fueron víctimas de un acto silencioso pero contundente, que buscaba sacarlas de la casa a través de la imposibilidad de la dignidad. La intervención de la justicia no solo restauró un derecho básico, sino visible la necesidad de mirar más atención los escenarios que siguen el divorcio, donde los conflictos no siempre terminan con una oración.