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Desinflación: escenarios en tránsito a las elecciones

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Esta dinámica se invirtió en los últimos meses. La inflación dejó de disminuir la velocidad y, desde marzo, mostró señales de aceleración. Con una directriz salarial agresiva impuesta al gobierno (1-2% mensual), el esquema salarial se volvió conflictivo: las directrices oficiales estaban por debajo de la inflación, generando una caída generalizada en el poder adquisitivo.

Frente a esta situación, el gobierno decidió redoblar la apuesta y forzar aún más el patrón salarial, oponerse a las recuperaciones que podrían contribuir a reavivar la inflación.

El caso de los testigos fue la discusión sobre la paridad del comercio, el mayor gremio de cobertura del país (1,200,000 trabajadores), que acordó recuperar el patrón salarial del gobierno. El caso obligó a la parte gobernante a asumir una posición incómoda. Tuvo que explicar su intención de evitar las recuperaciones salariales, al contrario de una narración anterior que se había jactado de buenos resultados salariales.

Estos no les gustan los autoritarios

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Después de varias compensaciones y giros, el acuerdo fue ratificado, mostrando no solo la naturaleza regresiva de la política salarial actual sino también su poca efectividad. Es decir, el ancla salarial no solo es más conflictivo que en el pasado, sino que los actores están siendo desafiados.

El desafío de la flexibilidad y los precios de intercambio

Paralelamente, el gobierno tuvo que tratar en marzo y abril con los efectos de la primera ronda de la modificación del régimen de intercambio, para contener los efectos no deseados en los precios. En primer lugar, trató de transmitir tranquilidad en el mercado de intercambio: i) afirmar que el cambio de esquema fue planeado, y ii) poner todos los cañones para ir a la “banda de la banda”, lo que en realidad conduciría a calmar la dinámica inflacionaria y desanimar la toma de posiciones especulativas contra el peso.

En segundo lugar, trató de evitar efectos escalonados en los precios administrados por el sector público: promovió la caída en el precio de la gasolina y evitó un nuevo aumento en el transporte, prepago y los servicios públicos.

El partido gobernante tuvo que asumir una posición incómoda: explicar su intención de evitar las recuperaciones salariales, al contrario de una narración anterior “

En tercer lugar, como mencionamos, la guía salarial llevó a cabo una mayor firmeza, en un intento por mantener la nominalidad de la negociación colectiva del primer trimestre, a expensas de consolidar un salario real más bajo.

Para reanudar el proceso de desinflación que dio tantas frutas en 2024, el gobierno busca recrear el esquema de anclaje de intercambio. Sin embargo, el mercado de cambios plantea grandes desafíos: i) el esquema de la nueva banda es muy diferente del PEG de rastreo en términos de certeza sobre los valores del dólar en las próximas semanas y meses; ii) actualmente está montada en la oferta de dólares de la agricultura y iii) necesita una afluencia de capital para compensar el déficit estacional del segundo semestre.

Esto implica que el esquema de intercambio tiene herramientas más bajas para respaldar el Anchor de Exchange. La administración de financiamiento público y la posibilidad de obtener dólares a través de la ruta financiera surge como la estrategia principal para los próximos meses.

Anchors y escenarios

El intercambio y los anclajes salariales siguen siendo el núcleo de la estrategia antiinflación. La desinflación es, para el gobierno, la carta principal para las elecciones. Sin embargo, ambos anclajes se han vuelto más frágiles: el salario se enfrenta a la resistencia creciente, y el intercambio se mantiene con menos solidez.

Hoy, el gobierno, basado en el control de la situación de Macropinanciera (especialmente el control del dólar), está logrando mostrar números descendentes en la inflación mensual. Para mantener los anclajes, el gobierno rápidamente necesita mostrar una disminución en la inflación mensual, ya que no solo las expectativas de éxito se refuerzan, sino que también favorecen el funcionamiento de ellas.

Salarios mínimos y jubilaciones perdidas contra la inflación en abril

La alta inflación debilita el proceso: presiona el tipo de cambio real, que afecta la competitividad externa y deteriora el salario real, que limita su recuperación. Por el contrario, la inflación más baja refuerza la viabilidad del esquema de intercambio y permite mejoras en el ingreso real.

De esta manera, la economía parecería operar bajo la lógica de profecías auto -comprometidas. La inflación más baja a corto plazo genera una mayor probabilidad de poder desinflarse en los siguientes meses.

La alta inflación debilita el proceso: presiona el tipo de cambio real, que afecta la competitividad externa “

Dos caminos diferentes se abren hacia adelante. Un optimista, en el que el gobierno logra financiar el déficit externo del segundo semestre, menor inflación y crecer. Una alternativa, de mayor nominalidad y menos actividad económica en la que el gobierno sufre la alta volatilidad asociada con el régimen de intercambio más flexible.

Como suele ser el caso con las profecías auto -complicadas y los saldos múltiples, sus resultados son difíciles de anticipar. En este contexto, las elecciones de octubre aparecen como la culminación de una serie de desafíos a corto plazo que el gobierno debe estar rafeando paso a paso.

* Directores de consultores de CP