La inflación en la ciudad de Buenos Aires mostró una desaceleración importante, aunque las tensiones persisten en el curso fiscal, monetario y político, según el economista Damián di Pace.
En diálogo con el Canal E, el entrevistado mencionó que esta inflación en la ciudad de Buenos Aires “da el 2,3% y desacelera fuerte”. Según su estimación, “puede estar entre 3 y 3.2%, pero disminuyendo efectivamente”.
Los servicios, muy relevantes en el distrito de Buenos Aires, también contribuyeron al alivio inflacionario: “Los servicios aumentaron un 2,4% y se desaceleraron en comparación con el mes anterior”, dijo el economista. Mientras tanto, la comida y las bebidas aumentaron un 2,2% en la ciudad, aunque “a nivel nacional nos da un 2,8%”.
El consumo de masa cae y los límites aumentan
A pesar de ciertos aumentos antes y después del 11 de abril, el comportamiento del mercado fue restrictivo. “El consumo de masa cayó 1.5% en el año”, dijo Di Pace, lo que refleja una menor tolerancia social a los aumentos de precios.
“Mucho techo para el aumento no lo hay”, resumió, advirtiendo que la demanda debilitada pone un freno natural en la inflación, incluso más allá de las decisiones del gobierno.
¿La inflación desaparece?
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de alcanzar niveles de inflación similares a los países del primer mundo, Di Pace fue contundente: “Todavía no lo veo probable”. Aunque destacó los avances en la disciplina monetaria, recordó que “la base monetaria sigue siendo muy constante desde junio hasta ahora”, que incluso genera problemas de liquidez.
“Hay un problema de liquidez en el mercado, porque muchos tienen su peso o pesos físicos”, explicó. Este fenómeno es parte del proceso de “remuminación” promovido por el gobierno, que busca activar pesos hoy fuera del circuito formal.
Blanqueo y Dollarización endógena: ¿Riesgo de zona gris?
Di Pace también se refirió a la posibilidad de blanquear dólares de “colchón” sin penalización, como parte de un intento de facilitar el uso de ahorros informales. “Sería con una factura y alguna declaración jurada”, dijo, aunque advirtió que “aquellos que blanquean con este sistema permanecen en un gris”, no enmarcados por completo en el marco legal actual.
En este sentido, planteó dudas sobre la continuidad y la supervisión futura de ese régimen: “¿Qué sucederá con esta administración de recursos de la agencia de cobro cuando llegue otro gobierno?”
Archivo limpio y economía: mala señal para las PYME
Más allá del debate político, el economista analizó el impacto del proyecto de archivo limpio desde una perspectiva económica: “Para los inversores, y también me refiero a una PYME, la señal es negativa”.
Como explicó, el proyecto refleja la falta de compromiso institucional con la transparencia: “El que tiene antecedentes penales primero tiene que resolverlo con justicia antes de administrar todos los recursos”.
En contraste, describió las condiciones que enfrentan las PYME: “La inflación número uno en el mundo, una mayor carga fiscal, enorme burocracia, inestabilidad total de intercambio”. En ese escenario, cualquier signo de opacidad o favoritismo político es desalentador: “La señal para mí en asuntos económicos es mala”.









