En una noche en la que se encontraron una mezcla de sensaciones, Boca clasificó los cuartos de final del torneo de apertura 2025 después de ganar 4-2 por penaltis a Lanús en una bombonera que fue calentada y llena de tensión y nerviosidad por los fanáticos. El equipo del director técnico interino, Mariano Herrón, no convenció del juego ni contribuyó con las individualidades de sus hombres más desequilibrados, fue despedido entre Chiflidos y durante algunos pasajes del partido, los fanáticos apenas insultaron al liderazgo encabezado por Juan Román Riquelme.
Está claro que el acceso a la siguiente instancia no fue suficiente para cubrir la ira de la ira que voló sobre Alberto J. Armando durante los 90 minutos, incluida la definición de los doce pasos. En el fútbol, el desarrollo de la reunión fue opaco. Tanto el Boquensomo Club, el “granate” no se tomaron diferencias durante el tiempo de regulación, coincidieron con 0-0 y las situaciones de peligro llegaron casi al final.
Mientras tanto, en las gradas, la historia era muy diferente ya que los fanáticos explotaron contra el equipo, cantaron contra los jugadores, exigiendo actitud, mientras que la actuación aún dejaba mucho que desear. En ese ardor y entorno de sufrimiento, las definiciones de once metros se vivieron con tensión.
Y después de una atmósfera donde los espíritus eran, finalmente, el “xeneizado” encontró oxígeno y un poco de alivio. Archer Agustín Marchesín contenía la primera subasta desde el lote a Alexis Canelo y luego visitó su desgastar otra subasta, enviándola sobre el travesaño. Por su parte, Milton Giménez fue responsable de convertir el objetivo de clasificación, sellando 4-2.
Aunque el pasaje de Ronda fue un alivio, cuando los jugadores de fútbol saludaron a la parcialidad local antes de ir al vestuario, los silbatos fueron las respuestas que recibieron de Alberto J. Armando. Ahora, encontrar luz al final del túnel, el equipo azul y dorado espera a Independiente o Independiente Rivadavia de Mendoza.









