Con el nuevo esquema de intercambio y la caída de los precios anunciados por YPF para combustibles, las expectativas sobre el comportamiento inflacionario regresan al centro del debate. La economista, Carina Farah, habló con el Canal E y advirtió que no tiene que esperar sorpresas faltantes: “Este mes, la inflación dará alrededor del 3%. Será difícil perforar ese piso aún”
Como explicó Carina Farah, la disminución del 4% en los combustibles anunciados por YPF no será decisivo: “Ese impacto, si se produce, solo se verá en el índice de mayo y será marginal. En economía, los precios son ‘pegajosos’ a la baja, aumentan rápidamente pero bajan con grandes dificultades”.
A su vez, dijo que “una reducción del 4% puede parecer significativa en otros países, pero en Argentina es un pequeño número en comparación con los niveles actuales de inflación”. Además, relativó el efecto inmediato: “Ya hubo una disminución previa que terminó compensando con un aumento de impuestos. Debe verse si lo mismo no sucede ahora”.
El dólar es el factor que realmente influye en los precios
Aunque reconoció que YPF, como empresa líder, puede generar un efecto de cadena, Farah aclaró que “aunque otras compañías petroleras siguen la disminución, el efecto sobre la inflación será limitado. Hoy, lo que la mayoría influye en los precios es el comportamiento del dólar”.
Con respecto al nuevo régimen de intercambio después de la partida de la CEPO, analizó: “El mercado ya fue anticipada por el mercado debido al clima de incertidumbre generado por algunas declaraciones oficiales. Por lo tanto, el impacto inflacionario fue anterior, no posterior”.
La importancia de la estabilidad del dólar
En este sentido, el economista dijo: “Si bien el dólar permanece estable dentro de la banda, no se espera un transferencia significativo a los precios. El dólar está en el medio de la banda y, si no hay movimientos repentinos, la inflación tampoco debería ser choques”.
Sin embargo, advirtió sobre los riesgos latentes: “La estabilidad actual del tipo de cambio se logra gracias a medidas como el aumento de las tasas de interés y el papel de la deuda a corto plazo. Muchos bonos expiran en seis meses, es decir, después de las elecciones”.









