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Ranking de intenciones de Córdoba: furia y confusión en las oficinas “peronistas” de las ciudades interiores

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Temprano el martes por la mañana sonó la notificación. Curiosamente y por correo llegó una nueva “clasificación de alcaldes”. Un buen lector de encuestas y analista de medios de una ciudad poblada casi quemó con el “corte” que sirvió en los medidores del bar del municipio. No entendí que estaba leyendo y comencé su ronda de consultas.

“Esto salió del panal?”, Más o menos palabras como estas eran parte de los muchos textos de textos que circulaban durante todo el día. En estos tiempos de tanta sensibilidad electoral, en pleno armado de listas para octubre “la encuesta separa a los alcaldes que ganaron y con muy buenos números sus localidades”, dijo un concejal que cumple su segundo mandato. Lectura interesante.

Ranking del alcalde de Córdoba: los 3 mejores de los mejores y peores posicionados en todos los departamentos

El consultor de Córdoba CB publicó Córdoba y algunos otros medios de comunicación en el ranking departamental de alcaldes. De una manera sorprendente, el orden se estableció de acuerdo con el “diferencial de imagen”, un indicador que surge de restar la imagen negativa de lo positivo. La encuesta incluyó a la mayoría de los líderes provinciales, agrupados por regiones.

Los resultados fueron variados: en algunos casos, que están a la vanguardia de las ciudades más grandes son las que tienen la peor imagen, aunque no es un patrón que se logra en toda la muestra.

En el mapa de potencia, parece que el brillo no siempre proviene de las grandes luces; A veces, son los pequeños pueblos los que iluminan con la gestión. Mientras que los grandes nombres del fallo navegan por las aguas difíciles para la percepción pública con presupuestos limitados, los municipios periféricos, o oponentes políticos, fueron aquellos que lograron una imagen más sólida ante la ciudadanía. Una paradoja que, en la junta política de Córdoba, comienza a tener su propio peso.

Ira en las oficinas del interior

Los líderes peronistas que se renovaron en sus ciudades o ganaron bajo el sello “We Do” fueron molestos. “No todos, hay algunos que están amamantando antes que los suyos”, dijo un portavoz y mostró incrédulos a muchos intendentes de pueblos muy pequeños y ese debutante liderando sus departamentos.

“Tiene cuatro patas, cola y corteza”, reconocieron como identificación de una “opereta”. “Quieren reducir el precio a los alcaldes de que los peronistas que saben que para gobernar usted tiene que tener votos y administración”, enfatizaron desde un municipio ubicado a pocos kilómetros de la capital.

Es la primera vez que se extiende una lista de líderes en modo de clasificación. Lo sorprendente, para los peronistas es que destacó el diferencial de imagen y no los ordenó con números verdes, lo que finalmente demuestra cómo su gobierno estaría calificando la ciudadanía.

En el sur estaban furiosos. La última elección provincial fue la votación que coronó a Guillermo de Rivas en Río Cuarto. Para el consultor, el alcalde demostró una ignorancia del 36% y, en menos de un año de gestión, el 41% de la imagen negativa. “Esto no se le ocurre a los principales enemigos, es muy asqueroso y sin medios de vida”.

En los cruzados llamados SO, estaban construyendo una conclusión: “Quieren reducir el precio a los posibles miembros de las listas sin darse cuenta de que en unas pocas semanas serán llamadas a la campaña, no es una buena manera de comenzar las negociaciones”, dejó que un hombre importante del sur transciende y recordará que en tres meses tiene que definir la lista.

Otro lector de encuestas que no quería cuestionar el trabajo de CB, aunque explicó que esta encuesta parecía indicar que lo único positivo es la “alianza con el UCR y el Pro es correcto” para Córdoba.

Sara Majorel de Marcos Juárez (48.8% de imagen positiva) y Marcos Ferrer (49.2%) “son solo dos de los principales beneficiarios de esta encuesta y eso se solidifica muestra una sensación de las razones de esta publicación”.

La ira terminó uniéndose a varios jefes comunales que no tenían contacto habitual, porque “lo sienten como un ataque colectivo”. Ni Río Cuarto ni Carlos Paz, Villa María o San Francisco pudieron exceder la mitad de la mesa de sus regiones o departamentos.