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Argentina y el Reino Unido se enfrentarán en Hamburgo por el petróleo de las Malvinas

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El Tribunal Internacional del Derecho del Mar convocó a ambos países a una audiencia pública los días 10 y 11 de noviembre. Buenos Aires busca medidas provisionales para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, mientras Londres confirmó que participará del procedimiento y mantiene su postura sobre la soberanía del archipiélago.

La disputa entre Argentina y el Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas tendrá un nuevo capítulo judicial en noviembre. El Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo, Alemania, fijó para los días 10 y 11 de noviembre de 2026 las audiencias en las que ambos países expondrán sus argumentos sobre el proyecto petrolero Sea Lion.

La convocatoria se centra en la solicitud argentina de medidas provisionales destinadas a detener el avance de las actividades petroleras al norte del archipiélago. La fecha fue establecida mediante una orden firmada el 20 de octubre por el presidente del tribunal, el juez Maurice K. Kamga.

El procedimiento no resuelve por sí mismo la controversia histórica sobre la soberanía de las islas. En esta etapa, los magistrados deberán evaluar si corresponde adoptar medidas urgentes mientras se constituye el tribunal arbitral que analizará el conflicto en una instancia posterior.

Qué reclama Argentina ante el Tribunal del Mar

El Gobierno argentino presentó su solicitud el 13 de octubre, después de que fracasaran sus gestiones para que el Reino Unido detuviera el desarrollo petrolero. Buenos Aires sostiene que la explotación de recursos en una zona marítima disputada afecta sus derechos y obligaciones internacionales.

Entre las medidas solicitadas figura que el Reino Unido impida el inicio o la continuidad de las actividades de explotación vinculadas con Sea Lion y se abstenga de conceder nuevas autorizaciones para proyectos de hidrocarburos en el área objeto de la controversia.

La presentación también incluye planteos relacionados con el uso de información obtenida durante las actividades de exploración, la protección del medio marino y la necesidad de evitar acciones que puedan agravar el conflicto.

Para que el tribunal ordene medidas provisionales, deberá examinar, entre otros aspectos, si el tribunal arbitral previsto tendría jurisdicción inicial sobre la controversia y si existe una situación de urgencia que justifique intervenir antes de que se resuelva el fondo del caso.

Sea Lion, el centro de la disputa petrolera

El proyecto Sea Lion se encuentra en la cuenca Malvinas Norte, al norte del archipiélago. La iniciativa está vinculada con Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, empresas que prevén comenzar la producción de petróleo en 2028.

El desarrollo es relevante por el potencial de los recursos hidrocarburíferos del Atlántico Sur y por las expectativas de inversión y exportación que genera. Sin embargo, su avance también profundiza las diferencias entre Buenos Aires y Londres sobre quién tiene autoridad para autorizar y regular las actividades económicas en la zona.

Argentina considera ilegítimas las licencias relacionadas con la explotación y afirma que las decisiones unilaterales sobre los recursos naturales no contribuyen a una solución negociada de la disputa.

El Reino Unido, por su parte, sostiene que la actividad se desarrolla bajo el marco regulatorio vigente en las islas y rechaza la pretensión argentina de ejercer soberanía sobre el archipiélago.

La posición del Reino Unido frente al proceso judicial

Londres confirmó que participará en el procedimiento ante el Tribunal del Mar. Al mismo tiempo, ha señalado que no acepta que el proceso se utilice para decidir la soberanía de las Malvinas.

El Gobierno británico también ha indicado que considera vinculantes las medidas provisionales que eventualmente dicte el tribunal y que cumplirá con sus obligaciones internacionales. La cuestión de su alcance y aplicación dependerá de los términos de cualquier decisión que se adopte.

La participación británica permitirá que las dos partes presenten sus argumentos antes de que el tribunal decida si corresponde imponer restricciones temporales a las actividades vinculadas con Sea Lion.

La audiencia de noviembre, por tanto, será una instancia procesal importante, aunque no implica que el proyecto petrolero haya sido suspendido ni anticipa cuál será el resultado de la decisión judicial.

El marco jurídico de la controversia

Argentina inició el procedimiento de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Mientras se constituye ese tribunal arbitral, el país acudió al TIDM para solicitar medidas provisionales, conforme al mecanismo previsto en la Convención.

Este recurso permite pedir una intervención temporal cuando se considera que existe urgencia y que es necesario proteger los derechos de las partes antes de que el tribunal arbitral pueda actuar plenamente.

La disputa tiene una dimensión jurídica particular porque la cuestión de los hidrocarburos está relacionada con un desacuerdo de larga data sobre la soberanía territorial. Argentina invoca, entre otros antecedentes, resoluciones de las Naciones Unidas que reconocen la existencia de una controversia y llaman a las partes a buscar una solución negociada.

El Reino Unido rechaza el reclamo argentino y sostiene la soberanía británica sobre las islas, además de defender el derecho de sus habitantes a decidir su futuro político.

La audiencia no debe confundirse con un fallo definitivo sobre la soberanía ni con una resolución automática que determine la legalidad de todas las licencias petroleras. Su objeto inmediato es examinar el pedido de medidas provisionales.

Qué puede ocurrir después de las audiencias

Tras escuchar a las delegaciones, el Tribunal Internacional del Derecho del Mar deberá evaluar si se cumplen las condiciones para ordenar las medidas solicitadas por Argentina. Una decisión de ese tipo podría establecer obligaciones temporales para las partes mientras continúa el procedimiento arbitral.

Si no se conceden las medidas, la controversia de fondo seguirá su curso por las vías jurídicas correspondientes. En cualquiera de los escenarios, la audiencia representa una nueva instancia de un conflicto que combina intereses económicos, recursos naturales, derecho internacional y una disputa de soberanía que permanece sin resolver.

La atención estará puesta en el alcance de los argumentos presentados por ambos gobiernos y en cómo el tribunal interpreta sus competencias ante una controversia que involucra la explotación de hidrocarburos en un territorio disputado.

Por ahora, el calendario judicial está definido: Argentina y el Reino Unido comparecerán en Hamburgo los días 10 y 11 de noviembre. El resultado de esa instancia podría influir en el desarrollo inmediato del proyecto Sea Lion, pero no pondrá necesariamente fin al desacuerdo bilateral.