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Rafael Grossi enfrenta obstáculos en la carrera por liderar la ONU: dos potencias se oponen a su candidatura

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El diplomático argentino obtuvo ocho votos favorables en la última votación informal del Consejo de Seguridad, pero también recibió seis rechazos, incluidos dos de países con poder de veto. La disputa por la Secretaría General de Naciones Unidas continúa sin un candidato que reúna el consenso necesario.

La candidatura del argentino Rafael Grossi para convertirse en el próximo secretario general de las Naciones Unidas enfrenta nuevas dificultades diplomáticas. En la sexta ronda de consultas informales del Consejo de Seguridad, celebrada el viernes 16 de octubre de 2026, el titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) consiguió ocho votos de apoyo y seis en contra, mientras que un miembro no expresó una posición definida.

El principal obstáculo es que dos de los votos negativos procedieron de miembros permanentes del Consejo de Seguridad, cuyos países tienen capacidad de bloquear la recomendación de un candidato. Aunque Grossi continúa en la competencia, el resultado demuestra que todavía necesita superar importantes diferencias entre las principales potencias. <escape>[1]</escape>

Grossi continúa en carrera, pero no logra el respaldo decisivo

Grossi, de 65 años, dirige el OIEA y cuenta con el respaldo de Argentina para ocupar el máximo cargo diplomático de la ONU. Su experiencia en asuntos nucleares y negociaciones internacionales constituye uno de los principales elementos de su perfil.

Sin embargo, el apoyo de una parte de los miembros del Consejo no garantiza su elección. Para que un candidato avance, necesita obtener al menos nueve votos favorables entre los 15 integrantes del organismo y no recibir un voto negativo de ninguno de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido.

La última consulta mostró que ninguno de los siete aspirantes evaluados cuenta todavía con el respaldo necesario de las cinco potencias. Por ello, la selección permanece abierta y no se descarta que aparezcan nuevos nombres en las próximas semanas.

Rebeca Grynspan y Carolyn Rodrigues-Birkett también enfrentan dificultades

La competencia tiene otros dos nombres destacados. Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y exresponsable de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, obtuvo nueve votos favorables, cinco en contra y una abstención de opinión.

Por su parte, Carolyn Rodrigues-Birkett, exministra de Exteriores de Guyana, consiguió ocho apoyos y seis rechazos, además de un voto sin una posición definida.

Las tres candidaturas principales afrontan el mismo problema: la oposición de miembros permanentes que podrían impedir que el Consejo de Seguridad recomiende sus nombres a la Asamblea General.

El resultado mantiene la incertidumbre sobre quién sucederá al actual secretario general, António Guterres, cuyo mandato termina el 31 de diciembre de 2026.

El poder de veto complica la elección del próximo secretario general

La votación del viernes introdujo una novedad importante en el procedimiento informal. Por primera vez en esta ronda, se utilizaron papeletas de distintos colores para diferenciar los votos de los cinco miembros permanentes de los emitidos por los diez integrantes elegidos del Consejo.

El mecanismo permitió identificar si parte de la oposición provenía de países con capacidad de veto, un factor determinante en la selección del próximo jefe de Naciones Unidas.

No obstante, la información publicada no identifica qué países fueron los dos miembros permanentes que expresaron su rechazo a Grossi. Por tanto, no es posible atribuir esas posiciones a Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido sin confirmación oficial.

La división entre las potencias refleja las dificultades para alcanzar un acuerdo sobre un cargo que requiere tanto respaldo diplomático como una amplia aceptación internacional.

La candidatura argentina y el peso de la geopolítica

Grossi cuenta con el apoyo del Gobierno argentino y, según informaciones periodísticas, también habría recibido señales favorables de la administración estadounidense de Donald Trump. Sin embargo, el respaldo de Washington no basta para garantizar el resultado si otras potencias mantienen sus objeciones.

Las relaciones internacionales y las disputas históricas también pueden influir en las negociaciones. En ese contexto, la controversia entre Argentina y Reino Unido por las islas Malvinas constituye uno de los asuntos geopolíticos que podrían formar parte de las consideraciones diplomáticas, aunque no se ha confirmado que haya determinado los votos negativos contra Grossi.

La elección también está atravesada por las demandas de una representación regional más equilibrada y por los llamamientos a que una mujer ocupe por primera vez la Secretaría General de la ONU.

¿Podrían surgir nuevos candidatos para dirigir Naciones Unidas?

La falta de consenso ha alimentado las especulaciones sobre la posible entrada de otros aspirantes. Entre los nombres mencionados en círculos diplomáticos figuran Nickolay Mladenov, Lana Nusseibeh y Feridun Hadi Sinirlioglu, aunque su eventual participación dependerá de decisiones políticas y de la presentación formal de candidaturas.

El proceso continuará en las próximas semanas mientras los países buscan una figura capaz de reunir suficientes apoyos y evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes.

La elección será especialmente relevante en un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones entre grandes potencias y cuestionamientos sobre la capacidad de Naciones Unidas para responder a las crisis globales.

Para Grossi, el desafío consiste en convertir su experiencia diplomática y el respaldo argentino en una coalición internacional más amplia. Por ahora, la votación deja su candidatura abierta, pero sin garantías de que pueda superar las resistencias que han frenado la elección del próximo secretario general.