Argentina empeora sus resultados en las pruebas PISA 2025
Argentina volvió a quedar en el centro del debate educativo internacional después de conocerse los resultados de las pruebas PISA 2025, que muestran un retroceso de los estudiantes argentinos de 15 años en las tres áreas principales evaluadas: matemáticas, lectura y ciencias.
Los resultados fueron publicados el 8 de septiembre de 2026 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La evaluación internacional involucró a más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías.
En Argentina, los resultados muestran una caída respecto de la evaluación de 2022. El rendimiento fue de 367 puntos en matemáticas, 389 en lectura y 393 en ciencias, frente a 378, 401 y 406 puntos, respectivamente, tres años antes.
El deterioro abrió rápidamente una discusión política sobre las causas de la crisis educativa y sobre la responsabilidad de los distintos gobiernos que administraron el sistema durante los últimos años.
Matemáticas registra uno de los principales retrocesos
El área de matemáticas aparece como uno de los puntos más preocupantes de la evaluación.
Argentina obtuvo 367 puntos, once menos que en PISA 2022. Según el análisis citado por Buenos Aires Times, alrededor del 76% de los estudiantes argentinos no alcanzó el nivel mínimo de competencia matemática.
El resultado también muestra una evolución negativa respecto de evaluaciones anteriores. Argentina había obtenido 381 puntos en matemáticas en 2006, por lo que el resultado de 2025 representa un descenso estadísticamente significativo en una comparación de largo plazo.
La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de los estudiantes para resolver problemas y utilizar conceptos matemáticos en situaciones que no necesariamente coinciden con ejercicios aprendidos de memoria.
También cae el rendimiento en lectura y ciencias
El deterioro no se limitó a las matemáticas.
En lectura, Argentina obtuvo 389 puntos, frente a los 401 registrados en 2022. En ciencias, el resultado fue de 393 puntos, 13 menos que los 406 obtenidos en la evaluación anterior.
La caída en ciencias fue especialmente significativa por la magnitud de la diferencia entre ambas ediciones.
La tendencia también se observa al comparar el desempeño argentino con otros países participantes. En 2025, Argentina quedó en los puestos 62.º en matemáticas, 75.º en lectura y 71.º en ciencias entre los 91 países y sistemas educativos evaluados.
Dentro de América Latina, Argentina ocupó el octavo lugar en las tres áreas entre los 13 países de la región que participaron en la edición de 2025.
¿Qué son las pruebas PISA?
Las pruebas PISA son una evaluación internacional organizada por la OCDE que analiza las habilidades y conocimientos de estudiantes de 15 años.
El objetivo no es simplemente comprobar cuánto contenido curricular recuerdan los alumnos. La evaluación busca determinar hasta qué punto pueden aplicar sus conocimientos para resolver problemas y afrontar situaciones nuevas.
PISA se realiza periódicamente desde el año 2000 y analiza principalmente tres áreas: matemáticas, lectura y ciencias. Además, recopila información sobre el entorno de los estudiantes, sus experiencias escolares y diferentes aspectos relacionados con sus condiciones de aprendizaje.
En la edición de 2025, los estudiantes realizaron una evaluación de aproximadamente dos horas y posteriormente respondieron un cuestionario sobre diferentes aspectos de su experiencia.
La muestra argentina incluyó 11.093 estudiantes de 412 escuelas, representando a unos 609.100 jóvenes de 15 años, aproximadamente el 87% de la población argentina de esa edad. La OCDE consideró que los datos argentinos cumplieron sus estándares de calidad.
El Gobierno de Milei apunta a las gestiones anteriores
La publicación de los resultados provocó una rápida respuesta del Gobierno de Javier Milei.
El Ministerio de Capital Humano calificó la situación educativa como crítica y sostuvo que los resultados deben analizarse dentro de un proceso acumulado durante muchos años.
Una de las principales argumentaciones oficiales es que los estudiantes evaluados en 2025 tuvieron una trayectoria escolar que comenzó alrededor de 2013. Milei asumió la Presidencia en diciembre de 2023, por lo que el Gobierno sostiene que una parte considerable de la formación de estos alumnos ocurrió bajo administraciones anteriores.
El Ejecutivo también cuestionó las políticas educativas aplicadas durante los gobiernos anteriores y afirmó que el deterioro no puede explicarse únicamente por las decisiones adoptadas desde el comienzo de la actual administración.
El argumento oficial se apoya además en el hecho de que el rendimiento educativo está determinado por procesos que se desarrollan durante muchos años y no por las decisiones de un solo período presidencial.
La oposición cuestiona el ajuste educativo
La interpretación del Gobierno no es compartida por sus críticos.
Sectores de la oposición y especialistas en educación sostienen que las políticas implementadas durante la administración de Milei también deben formar parte del análisis.
El debate se centra especialmente en la evolución del financiamiento educativo, los salarios docentes, la infraestructura escolar y los programas destinados a sostener el aprendizaje.
El argumento opositor es que, aunque los estudiantes evaluados comenzaron su trayectoria educativa antes de la llegada de Milei al poder, las condiciones existentes durante los años inmediatamente anteriores a la prueba también pueden influir en los resultados.
De esta manera, los datos de PISA 2025 se transformaron rápidamente en un nuevo capítulo de la disputa política sobre la educación argentina.
El retroceso argentino forma parte de una tendencia internacional
Un aspecto importante del informe es que Argentina no fue el único país que registró un deterioro educativo.
La propia OCDE informó que el rendimiento promedio de sus países miembros también cayó de manera importante. Los resultados de PISA 2025 muestran que el promedio de la OCDE llegó a sus niveles históricos más bajos en matemáticas, lectura y ciencias.
Entre 2015 y 2025, el promedio de matemáticas de los países de la OCDE cayó 22 puntos, mientras que lectura registró una reducción de 28 puntos. En ciencias, el descenso fue más moderado, aunque también se observó un deterioro durante el período.
Esto significa que los problemas educativos argentinos deben analizarse también dentro de un contexto internacional más amplio.
Sin embargo, la magnitud del retroceso argentino y su posición dentro de América Latina mantienen abierto el debate sobre los problemas estructurales propios del sistema educativo nacional.
Argentina acumula una trayectoria preocupante en lectura
Los resultados adquieren mayor relevancia cuando se analiza la evolución histórica.
En lectura, Argentina obtuvo un promedio de 418 puntos en 2000, cuando comenzó su participación en PISA. En 2025, el resultado cayó a 389 puntos.
En matemáticas existen datos comparables desde 2006. Ese año Argentina consiguió 381 puntos, mientras que en 2025 registró 367.
La evolución de ciencias es diferente. El país obtuvo 391 puntos en 2006 y alcanzó 393 en 2025, aunque el resultado actual representa una caída importante frente a 2022 y 2018.
Por lo tanto, aunque las tres áreas presentan problemas en el último período evaluado, las trayectorias de largo plazo no son idénticas.
El Gobierno promete planes de alfabetización y matemáticas
Ante el deterioro de los resultados, el Gobierno argentino sostiene que busca implementar medidas para mejorar las competencias fundamentales.
Entre las iniciativas mencionadas aparecen el Plan Nacional de Alfabetización y el Plan Nacional de Matemática, orientados a reforzar la lectura, la escritura y las habilidades numéricas.
La estrategia oficial apunta a intervenir sobre algunos de los problemas considerados más urgentes, especialmente las dificultades de comprensión lectora y de resolución de problemas matemáticos.
El desafío será determinar si estas políticas consiguen producir mejoras medibles en futuras evaluaciones internacionales.
Una crisis que excede la discusión entre gobiernos
Más allá de la disputa política, los resultados de PISA plantean una pregunta de fondo: ¿cómo recuperar los aprendizajes perdidos y mejorar las competencias básicas de los estudiantes argentinos?
El hecho de que la caída se haya producido en las tres áreas evaluadas sugiere que el problema no puede reducirse a una sola asignatura.
La educación argentina enfrenta desafíos relacionados con la calidad del aprendizaje, las desigualdades sociales, las condiciones de las escuelas, la formación y situación laboral de los docentes y la continuidad de las políticas públicas.
También será necesario observar cómo evolucionan los resultados en los próximos años para determinar si el deterioro registrado en 2025 constituye una caída temporal o forma parte de una tendencia más prolongada.
El impacto de la desigualdad educativa
Los resultados de las pruebas internacionales también suelen poner de manifiesto las diferencias existentes entre estudiantes con distintas condiciones socioeconómicas.
En Argentina, las desigualdades sociales representan uno de los principales desafíos del sistema educativo. Los estudiantes no comienzan su trayectoria escolar con las mismas oportunidades ni cuentan necesariamente con iguales recursos fuera del aula.
Por esa razón, mejorar el promedio nacional requiere no solamente elevar el rendimiento de los alumnos que ya obtienen buenos resultados, sino también reducir la cantidad de estudiantes que no alcanzan las competencias básicas.
La cuestión es particularmente importante en matemáticas, donde aproximadamente tres de cada cuatro estudiantes argentinos evaluados no alcanzaron el nivel mínimo señalado en el análisis nacional.
¿Qué significa el resultado de PISA para Argentina?
Los resultados de PISA no constituyen por sí solos una evaluación completa del sistema educativo argentino.
La prueba mide determinadas competencias entre estudiantes de 15 años y permite realizar comparaciones internacionales, pero no captura todos los elementos que determinan la calidad de una educación.
Aun así, sus resultados son una señal relevante para los responsables de diseñar políticas públicas.
La caída simultánea en matemáticas, lectura y ciencias debería impulsar una discusión que vaya más allá de la disputa partidaria y se concentre en las medidas necesarias para mejorar los aprendizajes.









